18 may. 2017

Suerte, Talento y otras leyendas urbanas.

Hace unos pocos días anuncié que 'El Espíritu del Escorpión', el proyecto de cómic en el que Pablo Caballo y yo estuvimos trabajando saldrá editado por Panini. No tardaron en llegar las felicitaciones y eso nos anima mucho a ponerle aún más ganas hasta llegar al final.

Tampoco tardó en llegar un mensaje al que me tienen acostumbrado desde hace unos años. Alguien a quien no conozco fuera de las redes, me escribe entusiasmado: "enhorabuena por lo del Escorpión, tiene muy buena pinta, que suerte que os lo vayan a publicar. A ver si a mí me publican algún día" Suerte. Dijo Suerte.

Me encanta que me feliciten y que me den palmaditas en la espalda, como a todo el mundo. Podría caer en la falsa modestia y decir cosas como: "no me lo esperaba", "ha sido inesperado", "estaba en el sitio justo y en el momento exacto". Pero sería mentir. Mentir a los demás y mentirme a mí mismo. Sí que me lo esperaba, si no creyese que el proyecto podía salir no me hubiese puesto a hacerlo. 

Aprovechemos para desmontar las leyendas urbanas más extensas con las que me he encontrado en los últimos años: 

La Suerte: no existe tal cosa. No hay nada de suerte en conseguir editar un proyecto. Hay constancia, trabajo, perseverancia, insistencia y esfuerzo. El que crea que puede preparar cualquier cosa y apelar a la suerte para que le hagan caso se equivoca. Se equivoca mucho. 

Si mandas un proyecto por correo y no te responden no es cuestión de suerte, el azar no decide que el editor visite su cuenta o no. Si vas a alguna feria y pateas los stands para ver si a alguien le gusta y no le gusta a nadie no es que hayas tenido "mala suerte", es una cuestión de gusto, de estética, de acabado, de historia, de portada, de personajes, de un montón de factores más, pero no de suerte, la suerte aquí no tiene nada que ver. 


Esto no es la lotería ni el bingo, es un mercado. Dejarlo todo en manos de la suerte, autoconvencerse de que es un problema de "no tener la suerte de dar con el editor adecuado", me parece la mejor manera de autoengaño. Si eliminamos la suerte de la ecuación empiezan a aflorar los verdaderos problemas y eso nos ayuda a elaborar proyectos mejores, más trabajados, con historias más afinadas y con acabados mucho más precisos. Se trata de buscar la excelencia, no el azar. 

El Talento: nunca he sabido muy bien definir el talento, parece ser que es algo parecido a una cualidad innata que te permite realizar determinadas actividades artísticas de forma mucho más sencilla que al resto. No dudo de su existencia. 

Creo firmemente que hay gente que es capaz de escribir mejor, de dibujar mejor o de aprender idiomas con mayor facilidad, sólo por ser ellos, porque tienen cierto "don" o ciertas capacidades naturales fruto de su aprendizaje, de la genética o de todo a la vez. 

Eso no quita que el talento sin trabajo no sirve de nada. Sin ejercitar un músculo es imposible ponerlo en forma. Con la creatividad y las disciplinas artísticas ocurre exactamente lo mismo, sin ejercicio, sin práctica y sin constancia no sirve de nada el talento. 

Cualquiera podría pensar que Usain Bolt tiene un talento natural para correr, pero si se quedase en su casa tocándose la entrepierna no podría competir ni en las carreras de su pueblo. 

Son muchas las veces que he escuchado: "menudo talento tiene, seguro que llega muy lejos" y siempre pienso lo mismo: "sólo si se lo curra", porque seamos sensatos, nadie consigue nada de lo que se propone sin trabajo, pero sin talento se pueden conseguir muchas cosas.    

Mi conclusión es la de siempre, excusarse en la suerte o en el talento no sirve de nada. Hace un tiempo creé una lista de 10 consejos muy útiles para todos aquellos que quieren adentrarse en el maravilloso mundo de la escritura de guiones:

Primer consejo: escribe, escribe y escribe. 

Del segundo al décimo: recuerda el primer consejo. 

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