8 ene. 2017

Silencio - Opiniones poco fundadas (S02E01)

SILENCIO - PUEDE CONTENER SPOILERS

Hablar de Martin Scorsese o de cualquiera de sus obras requiere siempre cierta reverencia. No obstante, al ver alguna de sus pelis, deberíamos ser conscientes de que nos encontramos ante uno de los grandes, uno de esos que conforma el panteón de aquello que se llamó el Nuevo Hollywood y que sigue dando muchas alegrías a los que disfrutamos con el buen cine. 

Eso no quiere decir que todo lo que haga sea incuestionable o que no se le pueda dar algún palo de vez en cuando. De hecho, la primera vez que me fui indignado de una sala de cine, antes de que la película terminase, fue con Gangs of New York. Sé que muchos la consideran una muy buena peli, pero a mi me pareció tan aburrida que preferí marcharme. No la he vuelta a ver, me imagino que en algún momento lo haré, pero aún no me he atrevido. 

Silencio no entra dentro de mis pelis favoritas, no creo que sea una buena obra por más que nos intenten vender eso de que Scorsese lleva veinte años escribiéndola, ni siquiera creo que sea una de las normalitas. 

Siempre es muy difícil abordar dos tipos de conflictos en el cine. Uno son los conflictos políticos, ya que es muy complejo el buscar un punto de vista. Si te descuidas, si no mides bien, enseguida puede parecer que tu película es poco más que un panfleto propagandístico que busca hacer un poquito de proselitismo. Y ojo, habrá a quien eso le parezca estupendo, pero yo prefiero sacar conclusiones de aquello que veo y no que me las den machacadas.

El otro conflicto difícil de trabajar en este sentido es el religioso. Cuando un protagonista o una sociedad tienen ante si un conflicto que tiene que ver con la fe, es decir, con creencias que van más allá de aquello que se puede demostrar de manera empírica, siempre se puede revelar una contienda muy visceral. Porque es muy difícil convencer a alguien de la existencia de Dios, es realmente complicado hacer creer a alguien, convertirle o atraerle hacia una fe determinada. 

Silencio va de eso, Va de como los sacerdotes cristianos trataron de evangelizar en Japón durante el siglo XVII y la persecución y muerte que sufrieron por ello. Su punto de vista se sitúa en el de dos jóvenes sacerdotes que le insisten al jefe de su orden para ir a Japón a rescatar a Ferreira, su antiguo mentor desaparecido por culpa de esas persecuciones que sufren los cristianos.

En su viaje, esos dos muchachos y, en especial uno de ellos, Rodrígues, vivirá una lucha contra diferentes ámbitos. Primero luchará por seguir evangelizando en aquellos pequeños pueblos en los que le escuchen a pesar del riesgo que supone. Después luchará contra el inquisidor que le captura por tratar de demostrar la fuerza de su fe y finalmente luchará consigo mismo tras apostatar y convertirse en un ciudadano japonés que persigue cualquier indicio de cristianismo que pueda encontrar por orden del mismo inquisidor. 

Todo esto resulta muy interesante y está, como no podría ser de otra manera, magistralmente contado por el señor Scorsese. No me atrevo a poner en duda su capacidad cinematográfica a estas alturas, sólo faltaría. El problema viene cuando el posicionamiento del autor está tan marcado hacia un lado. 

Silencio, gracias a ese punto de vista escogido, se posiciona claramente en un punto en el que sólo cabe compadecer a los pobres cristianos perseguidos y torturados. 

Los personajes japoneses se dividen en tres grupos: los fieles cristianos a los que se idiotiza un poco, los crueles soldados torturadores y los orgullosos mandatarios sin escrúpulos que además mantienen una preciosa sonrisa mientras te joden. 

Esta caracterización de los japoneses me sacó completamente de la película, algo a lo que sin duda contribuyó el terrible doblaje y la absurda tendencia que seguimos teniendo en España de ponerle voces ridículas a los extranjeros, independientemente del idioma que hablen en cada momento, seguimos haciendo el tonto cuando doblamos a los rusos, a los alemanes, a los franceses y a los japoneses. 

Entre estos tres factores: la caricaturización de los malos, el ensalzamiento de la fe cristiana y un doblaje espantoso, Silencio me provocó la sensación de estar viendo una película de esas que trata de convencerme de algo y eso, a estas alturas, no me gusta un pelo. 

De todos modos volveré a verla, al menos con esta no me ocurrirá como con Gangs of New York

Mi recomendación es: vete a verla y si encuentras una sala donde la pongan en versión original lánzate a ella.    


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