4 jul. 2016

Taller de largometrajes 2015 - 2016

En el año 2013 empecé una aventura un tanto descabellada, le planteé a algunos de mis alumnos de los talleres de escritura cinematográfica montar un curso monográfico con un solo objetivo: escribir el primer borrador de un largometraje. Aquel primer año el resultado fue un poco desastroso, se apuntaron cinco alumnos y el curso acabó en junio con solo uno y sin ningún guión acabado. 

Al año siguiente fueron tres los valientes. Dos de ellos acabaron y la tercera película se quedó a medias. 

Pero este año...este año ha sido un éxito enorme. Se apuntaron cinco. Cuatro de ellos terminaron sus historias y la quinta se ha quedado a medias y con unas cuantas semanas más de trabajo se puede terminar. 

El curso arrancó con refuerzo teórico. Repasamos estructuras, creación de personajes y escritura de diálogos. Y mientras tanto empezamos a sembrar las semillas de las historias. Loglines, sinopsis, escaletas, esquemas. Mucho trabajo de cimentación para no escribir escenas a lo loco.


El resultado no pudo ser mejor. No me refiero a la calidad propia de las historias, que la tienen, me refiero a que la implicación con la escritura, la implicación con el grupo y la ilusión y las ganas que le han puesto superan en mucho cualquier expectativa que hubiese podido tener. 

Está claro que cada uno tenía una labor individual por delante pero estoy convencido de que el grupo ha ayudado mucho en esa tarea. 

Por mi parte no puedo más que sentir orgullo y agradecimiento por haber podido acompañar la creación de estas cinco obras. Ahora tocará pulir, reescribir, tachar y transformar pero siempre es mejor partir de una buena materia prima.


Las cinco historias de este año se pasean por la comedia, por el cyberpunk, el terror psicológico, la aventura o el drama. Cada una de ellas refleja muy bien el carácter y el gusto de cada autor porque, por encima de todo, han escrito historias que querían contar, más allá de si son superproducciones multimillonarias, de si se desarrollan en países lejanos o si suponen muchísimo tiempo de rodaje. Eso, de momento, no importa, se trataba de escribir sin cortapisas, crear sin limitaciones para poner en el papel las historias que llevaban dentro. 

Y lo han conseguido. 

Como fin de curso nos fuimos a una pequeña casa apartada a unos cincuenta metros de una playa diminuta, para encerrarnos a leer. Leímos sus cinco historias y algunas cosas más. Comprobamos si las escenas tenían ritmo, si lo diálogos tenían musicalidad y si las tramas funcionaban. Cada vez tengo más claro que las lecturas en alto son imprescindibles en la escritura.


De momento el taller se acabó y mi grado de satisfacción este año es inmenso. 

El curso que viene, en octubre, arrancaremos otra vez con el mismo objetivo: escribir un largometraje en nueve meses. Si alguien está interesado en anotarse que se dé prisa porque ya casi no quedan plazas. Puede escribirme a fernando@guionistadebarrio.com y le explico la dinámica del taller.



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