8 jun. 2016

Warcraft: el origen - Opiniones poco fundadas (XVIII)


WARCRAFT: EL ORIGEN - PUEDE CONTENER SPOILERS

Se le llama fantasía épica al género que mezcla las historias de caballería con mundos y seres mágicos en los que habitan distintas razas. Aquí tendría cabida la saga de El Señor de los Anillos, El Hobbit, Furia de Titanes, Inmortal, Krull y similares. 

La verdad es que tengo mis dudas acerca de si la Excalibur de John Boorman (que es una obra maestra), encajaría en este género o habría que considerarla un género en si misma. De lo que no me cabe la menor duda es de que cualquiera que juegue a hacer fantasía épica debería estudiarla muy bien antes de hacer nada. De ella se puede aprender que el contar leyendas y mitos se puede hacer sin ir corriendo como un pollo sin cabeza.

Cuando alguien se inventa un mundo o adapta el mundo de un videojuego no está de más que destine una parte de la película a explicar las características esenciales de ese mundo. 

Si se emplea la magia, si existen distintas razas, si conviven o están en guerra, si hay criaturas mitológicas o si existe una religión determinada, son factores que pueden ayudar muy bien a la comprensión total de la película y a que los espectadores no se pierdan. 

Para esto se puede hacer una introducción más amplia (esta es mi opción favorita) o se pueden ir revelando distintos conceptos a lo largo de toda la historia (esta es la opción que no me gusta). Tanto de un modo u otro lo que no es aconsejable que pase es que la gente salga de la sala con la sensación de que no le han contado todo lo que necesitaba saber, que se ha perdido cosas o que existe un público más enterado. 



A Warcraft: el origen le ocurre algo parecido. A pesar de durar dos horas hay muchos espectadores que sentirán que les faltan cosas por saber o que determinados pasajes han ido demasiado rápido. 

Y es que esta peli adolece de dos cosas muy comunes en los últimos años. La primera es que tiene mayor ritmo del que necesita. La segunda es que pierde mucho tiempo en escenas de acción y combate que no llevan a ningún sitio y en las escenas importantes, las que de verdad resuelven la trama o hacen que los personajes adquieran una mayor dimensión, se pasa de puntillas y se liquidan enseguida porque hay que seguir con las peleas. 

Warcraft cuenta como el pacífico reino de Azeroth deja de ser tan pacífico cuando unos seres abominables llamados Orcos llegan para conquistarlo. ¿Y lo conquistan porque los Orcos son malvados y mala gente? No, lo conquistan porque su mundo ha sido completamente consumido por una magia chunga que se llama Fel. Tan mala es esa magia que para utilizarla hay que extraer la esencia vital de cualquier elemento. 

Avisados los tres grandes pilares de la defensa de Azeroth, es decir, el Rey, el Comandante de sus ejercitos y el Guardián (un mago muy poderoso) llega el momento del enfrentamiento, las traiciones, las artimañas, la subtrama de amor interracial, una muerte traumática, el ascenso mágico de un mindundi, una pelea a bofetadas entre Orcos y tanto CGI que dudo que se haya podido rodar un solo plano en una localización que no tuviese un chroma gigante en alguna parte. 

Por tanto, con un montón de elementos a su disposición Duncan Jones y Charles Leavitt, director y guionista de la peli eligieron el camino de hacer las cosas deprisa y corriendo, dar muchas por sentado y dejar de lado el reposo que tanto añoramos algunos en la gran pantalla. 

No digo que todo el cine tenga que ser lento pero lo que no tiene sentido es que el terror tenga ritmo de cine de acción, el cine negro tenga ritmo de cine de acción y la fantasía épica tenga ritmo de cine de acción. 

A Warcraft: el origen, le falta media hora. Treinta minutos en los que conseguir que me crea a los personajes, que me involucre con ellos, que comprenda las normas básicas de su mundo y lo inmenso y rico que es. Sin esa media hora, aunque dure dos, esta es una peli con muchísmas cosas todas apretujadas y en la que hay momentos que se resuelven al tuntún. 

Resumiendo, esta es una peli de pasar un buen rato viendo bichos, magos, seres mitológicos y guerras raciales a la que creo que le vendrá muy bien la versión extendida si la hacen. 

Mi recomendación es: vete a verla si te resultan interesantes las fantasías épicas porque la disfrutarás. Eso sí, no esperes la más mínima complejidad o un montón de momentos sorprendentes e imprevisibles, solo tiene uno. 


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