26 may. 2016

La Bruja - Opiniones poco fundadas (XVI)

LA BRUJA - PUEDE CONTENER SPOILERS


La película que más consiguió sorprenderme (para bien) en 2015 fue La Visita, -del antes querido y ahora odiado-, M. Night Shyamalan. Me sorprendió por su planteamiento, por su formato y por ser capaz de mezclar terror y comedia sin necesidad de que nada parezca excesivamente forzado. 

En lo que va de 2016 la película que más ha conseguido sorprenderme es La Bruja aunque por motivos muy diferentes. Esta es una historia sólida, con una realización sobria que roza la excelencia y con una capacidad narrativa que hace que todas esas pelis de sustos y monstruos ardan directamente en la hoguera de un aquelarre. 

Lo mejor de todo al ver La Bruja es la sensación de que no está todo perdido para el género de terror y aún puede dar alegrías tan grandes como esta.

Vamos allá:

En la Nueva Inglaterra de 1630, una familia decide abandonar la comunidad cristiana en la que vive e instalarse en una zona aislada cerca del bosque. Las creencias de William, el padre (interpretado por Ralph Ineson), convertido en un moralista absoluto que predica día y noche sin parar, hacen enfadar a la iglesia y eso provoca el exilio de los suyos. 

Ya instalados, descubren que su nueva tierra es un desastre, su maíz crece podrido, en la zona no hay apenas caza ni fruta que recolectar, el invierno está cada vez más cerca y su supervivencia pende de un hilo. 

Sin embargo esos son los más insignificantes entre sus problemas. Un buen día, Thomasin (que es la brillante Anya Taylor-Joy), asiste estupefacta a la desaparición de su hermano Samuel. Un bebé que desaparece por arte de magia ante sus ojos. 

Desde ese instante la situación se enrarece y se hace cada vez más tensa. La madre (Kate Dickie) va perdiendo la cordura a cada día que pasa. El padre no puede más que dar muestras de su incapacidad y Caleb, el hermano mediano (Harvey Scrimshaw) es el único capaz de tomar una determinación y adentrarse en el bosque para tratar de salvar a la familia. 

Pero en el bosque vive una bruja. Una de las de los aquelarres, de las que se beben la sangre de los bebés e invocan y rinden culto al Maligno. 

Al igual que ocurrió con Samuel, Caleb es capturado aunque consigue regresar a su casa.

Desde ese momento, la peli que ya había generado una atmósfera impresionante, explota y se convierte en uno de los mejores ejercicios de cine de terror que he podido ver. 

La confrontación entre las creencias de William y su familia y los actos y palabras demoníacas que están viendo ante sus ojos, es tan potente que consiguen que en una sola escena (de unos diez o doce minutos, pero una sola) consiguen pegarte al asiento y con ganas de gritar, de aplaudir y de llorar a la vez. 

Y a partir de ahí todo sigue ese camino hasta el final. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto y de esa manera en el cine. 

Los dos mellizos, el macho cabrío, la locura sin freno de la madre, el pecado original que expulsa Caleb por la boca, la atracción que produce Thomasin en cada plano, todo, cada momento, cada línea, todo conduce a un final impresionante en el que los que quieran podrán encuentrar referentes a dos cuadros de Goya (El Gran Cabrón y El Aquelarre).

Este es el primer largometraje que escribe y dirige Robert Eggers y no sé si alegrarme o desearle que no se pase su carrera escuchando "es que La Bruja era mejor".

Resumiendo, esta no es una peli de sustos y monstruos sobrenaturales. Tampoco es una de esas a las que se le atribuye a la ligera la etiqueta de "thriller psicológico". 

Esto es CINE, así en mayúsculas, una de esas pelis que puede perfectamente colarse entre lo mejor del año y de la década sin duda. 

Y lo es por su sencillez, porque no necesita el CGI, ni las peripecias técnicas. No abusa de la música ambiental, no hace trampas ni juega a ser lo que no es. Esta es una historia sólida e impactante, con actuaciones brillantes, con un ritmo muy bien llevado y una serie de escenas capaces de helar la sangre a cualquiera.  

Mi recomendación es: si no la has visto ya estás tardando.


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