12 mar. 2016

Cien años de perdón - Opiniones poco fundadas (VIII)

CIEN AÑOS DE PERDÓN - PUEDE CONTENER SPOILERS

Si fuese uno de esos espectadores rancios y mayoritariamente ignorantes que insultan siempre que pueden nuestro cine y lo tratan como si fuese un género, diría cosas del estilo de: "está muy bien para ser española" o "es una copia de ______ (insertar aquí alguna peli yanqui aunque no tenga nada que ver)" o incluso algo como "sí, esta está bien pero para una que se salva...".

En fin, últimamente los haters y trolls de la cultura y el entretenimiento me tienen un pelín harto, no les echemos más carnaza.

Cien años de perdón tiene una gran pieza clave y es que cuenta con el imprescindible Jorge Guerricaechevarría como guionista y eso siempre es una gran noticia. No obstante es el guionista de cabecera de Álex de la Iglesia desde El día de la Bestia hasta Mi gran noche. Y en esta peli vuelve a hacerlo muy bien con un guión bien medido que no cae en las exageraciones propias del thriller.

Al lío.

Cien años de perdón arranca cuando unos atracadores se meten en un ficticio Banco del Mediterráneo con intención de atracarlo y huir. Tienen todo preparado: un buen plan, una buena fuga y una buena cantidad de pasta por medio. Todo esto podría ser muy habitual en el subgénero de atracos pero aquí algo cambia: en una de las cajas de seguridad hay guardado un disco duro que pertenece a un tal Soriano, alguien vinculado al partido en el poder y que puede comprometer a los políticos de las más altas esferas.


La banda está liderada por dos tipos, el uruguayo (Rodrigo De la Serna) y el gallego (Luis Tosar) y uno de ellos ya conocía la existencia de ese disco duro, -de hecho monta todo el atraco como una manera de hacerse con él-, y el otro se entera en el propio banco gracias a la intervención en la trama de la directora del banco. 

Y ya está el quilombo montado, lo que parecía una peli de atracos, de polis y ladrones, se convierte en una de intrigas políticas en las que todos parecen tener mucho que perder y el CNI y Presidencia están dispuestos a lo que sea para tapar el escándalo.  

Según iba avanzando la peli había una duda que me asaltaba continuamente: ¿son tan cabrones nuestros gobernantes? ¿serían capaces de todo por tapar su mierda? En unos momentos pensaba: no, no puede ser, esto es solo una ficción, y en otros me decía: joder, es que los políticos de verdad están de mierda hasta el cuello, roban, defraudan,cobran comisiones, se espían entre ellos, nos espían a nosotros, estafan, mienten...La sensación final es que el día a día es mucho más increíble que lo que ocurre en las salas de cine. 

Esta es una peli con un ritmo muy bien llevado, sin peripecias imposibles y un trabajo de Guerricaechevarría muy bueno con los diálogos y con un Calparsoro más contenido, -creo que con acierto-, que otras veces en la realización. 

Creo que las grandes virtudes de esta historia son haber dejado de lado los disparos (hay diez o doce en total), haber rescatado bien varios de los trucos clásicos de este subgénero y saber alternar momentos de tensión con momentos más ligeros que hacen que la intensidad dramática funcione de maravilla. Pero sobre todo que consigue transmitir un mensaje muy claro: puede haber delincuentes comunes, ladrones y atracadores, pero los que nos roban de verdad cada día van con la cara descubierta y pululan por ahí en coches oficiales.

Mi recomendación es: vete a verla sin dudarlo, te entretendrá, te hará pensar, por momentos te hará reír y te dará unas cuantas ideas estupendas para atracar un banco. 


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