24 ene. 2016

Los Odiosos Ocho - Opiniones poco fundadas (II)

LOS ODIOSOS OCHO - PUEDE CONTENER SPOILERS

Si alguien se aventura a hablar sobre Quentin Tarantino o alguna de sus películas tiene que saber que va a enfrentarse a emitir una opinión sobre un fenómeno social. Además no es un fenómeno cualquiera, es sin duda alguna, el fenómeno más grande que ha dado el cine desde los años noventa y quizá el último en conseguir la etiqueta de "genio" que otorga el gran público.

Tarantino ha trascendido su papel como guionista y director para formar un icono, una especie de símbolo que representa muchas cosas mas allá de su papel como creador, es una leyenda viva y actúa como tal. 

Para los nacidos en los 80 y los nacidos en los 90 este tipo supone el máximo exponente del cambio en la cultura cinematográfica y ha conseguido colar pelis de disparos, de mafiosos que hablan de pollas, de atracadores y de asesinos en eso que se conoce como "cine de culto".

Ahora bien, eso no quiere decir que todo lo que haga se convierta automáticamente en una genialidad que no admita opiniones que se alejen de la iglesia del Santo Quentin. 

Mi problema con los ídolos siempre es el mismo, temo que alguien entienda que si hablo mal de una peli de Tarantino, si digo que no soporto Juego de Tronos o que la segunda peli de los Vengadores apesta, se pueda pensar que es por hacerme el guay, por ser el tipo que va contracorriente o por tratar de demostrar que tengo un gran conocimiento. Tonterías. Digo lo que me parece y ya.

"Los Odiosos Ocho" es una peli olvidable. Muy bien hecha, con una dirección brillante a la altura de su autor, interpretaciones buenas con algún bajón que otro, metraje excesivo y un guión muy bien atado en la trama y con diálogos marca de la casa: farragosos, ingeniosos y divertidos a partes iguales. Pero olvidable.

La peli arranca con una caravana que cruza una montaña y escapa de una tormenta de nieve. En su interior viajan John Ruth (Kurt Russell) un cazarecompensas y su presa, Daisy Domergue (Jennifer Jason Leigh) rumbo a Red Rock. Las inclemencias del tiempo hacen que en su camino se vean obligados a recoger a dos pasajeros más: el Mayor Marquis Warren (Samuel L. Jackson) y el nuevo sheriff de Red Rock, Chris Mannix (Walton Goggins). El cochero está convencido de que no podrán avanzar mucho más y decide llevarles a la mercería de Minnie, el único lugar que puede servirles de refugio. Pero cuando llegan Minnie no está y en su lugar encuentran a cuatro tipos desconocidos. Así que ya esta el lío montado, una serie de tipos peligrosos de mal aspecto y peor fama se ven obligados a compartir estancia mientras dure la tormenta.

A partir de ahí, el gran acierto de Tarantino es olvidarse del western como género para empezar a jugar a otra cosa: una peli de misterio en la que alguien mata a alguien y nadie sabe quién ha sido. Y lo hace bien, al menos lo hace entretenido. Empieza a atar cabos y lanzar giros al aire, piruetas que retuercen el guión todo lo posible y hace varias de esas cosas que te dicen en las escuelas de cine que no hagas como presentar personajes nuevos pasada la mitad de la cinta o introducir una voz en off que nos explica lo que estamos viendo.  Y de todo eso sale airoso y con buena nota. 


¿Entonces donde está el problema? ¿Por qué "Los Odiosos Ocho" no está a la altura de "Pulp Fiction" o "Reservoir Dogs"? Pues porque "Pulp Fiction" se hace una vez en la vida y a veces se nos olvida. Solo hay una "Taxi Driver" y no sé si a alguien se le ocurre seguir pidiéndole a Scorsese que haga otra. Sin embargo a Tarantino parece que se le compare continuamente con todo lo que ha hecho e incluso comience a valorarse lo que todavía tiene por hacer. Ya se habla del final de su carrera como si fuese una cosa que nos incumbe a todos. Señoras, Tarantino es un señor que hace cine, que sabe hacerlo espectacularmente bien y que ha marcado un antes y un después. Eso ya es mucho decir pero eso no convierte cada cosa que haga en un "clásico instantáneo". 

Mi sensación es que "Los Odiosos Ocho" es pretenciosa porque se rodó en 70mm a sabiendas de que no se podría proyectar en ese formato en el 95 por ciento de las salas. Es pretenciosa cuando el propio narrador te trata como si fuese más listo que tú y lo vuelve a ser cuando se marca monólogos larguísimos hablando de pirolas en un alarde más del dominio de los diálogos de pirolas. 

Por todo eso la considero olvidable pero al ser una peli del Santo no la podremos olvidar jamás ya que habrá un montón de gente que nos la recuerde cada cierto tiempo.

Mi recomendación es: vete a verla, te lo pasarás bien, disfrutarás especialmente si te gusta el teatro, acompaña la peli con algo de comer si te apetece, los personajes hablan tanto que si te pierdes en algún momento seguro que alguien repite la última frase para que no pierdas el hilo. 



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