31 ene. 2016

Creed, la leyenda de Rocky - Opiniones poco fundadas (III)

CREED, LA LEYENDA DE ROCKY - PUEDE CONTENER SPOILERS

La nostalgia vende, eso está claro. En los últimos años hemos visto reboots, remakes y secuelas de las tortugas ninja, de jurassic park, de desafío total, de robocop, de conan, de star wars, de expediente x, varias veces de spiderman, de batman y como no, de Rocky. A las cinco películas rodadas entre 1976 y 1990 le siguió "Rocky Balboa" en 2006 y ahora "Creed, la leyenda de Rocky". Seguro que hay quien dice que la mayor parte de estas pelis son prescindibles pero no olvidemos que entre las seis primeras se recaudaron más de mil seiscientos millones de dólares. Ahí es nada. Así que quizás lo más aconsejable sea hablar de esta nueva peli como una pieza más en el negocio, una parte más del producto, y tan es así que viene producida a la vez por Metro-Goldwyn Mayer y Warner Bros, dos de las majors sacando un producto conjunto. 

Y eso se nota y se nota mucho. Si uno se aleja de los prejuicios que pueda provocar Stallone, -a mi no me provoca ninguno, si no no habría entrado en la sala-, la película es quizá la mejor peli de boxeo que he visto en cuanto a su factura técnica. Hay una serie de planos secuencia que hacen que sí o sí (siempre y cuando estés mirando la pantalla y no comprobando si te ha escrito tu amante por el WhatsApp) te introduzcas en el ring de tal modo que casi corres peligro de llevarte un guantazo.

El señor Ryan Coogler (también director de la peli) escribió con la ayuda de Aaron Covington un guión sencillo que se basa en la nostalgia desde el primer minuto.

Se nos enseña muy deprisa a un chaval de apenas diez años que no para de pelearse y se trata por todos los medios de que pensemos en los primeros veinte minutos: "es normal, es el hijo de Apolo, lo lleva en la sangre". Y esa es la premisa: el hijo de Creed quiere hacerse un hueco en el mundo del boxeo porque siente la imperiosa necesidad de boxear, una necesidad casi genética.

Y a partir de ahí la peli transcurre como cualquier otra peli de hazañas deportivas que hayamos visto. Muchos esfuerzos por conseguir un entrenador (que será Rocky), muchos esfuerzos por conseguir un combate, muchos esfuerzos por todo y dos justas recompensas al final: el amor de la chica junto al respeto del mister y la hazaña lograda o al menos dignamente intentada.

Si se quedara ahí esta sería una peli de palomitas y refresco que apela constantemente al pasado y nos hace pasar un rato entretenido y nos deja con ganas de revisar Rocky y Rocky IV.

Pero lo bueno es que no se queda ahí. La peli tiene un par de giros completamente inesperados y que consiguen que la nominación de Stallone  al Oscar (tercera en su vida, las dos anteriores fueron por escribir y protagonizar la primera peli de la saga) tenga fundamento.

La realización es impecable, no sólo por los planos secuencia o los "modernismos" al introducir personajes, lo mejor es que sabe cuando cambiar entre un combate que parezca realista y un combate que parezca cinematográfico. Y hace tan bien ese cambio y lo destaca tanto que le queda bordado.

Por todo lo demás, los diálogos están llenos de frases tan motivadoras que podrían ser dignas de Paulo Coelho, la chica y la subtrama amorosa en general están para cumplir la máxima holywoodiense de que "tiene que haber una historia de amor en cada historia" y los detalles que tratan de que recordemos el resto de la saga de Rocky son continuos y algunos están mejor que otros, a mi me encanta que Rocky enseñe otra vez la pelota negra con la que juega mientras camina pero no me gusta nada la visita a la tumba de Adrian.

Mi recomendación: vete a verla en compañía, cuanto mayor sea el grupo mejor, más os dará que hablar y comentar las piñas y lo "gordito" que parece el tío del combate final en comparación con Creed. Esta es una peli para disfrutar, deja los prejuicios fuera de la sala. 


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