5 nov. 2015

La segunda dentadura

Esta tarde mientras esperaba para entrar en un cajero automático se me acercó un señor, debía rondar los 55 años y estaba acompañado por su mujer y por su hijo. Mientras venía hacia mi, muy sonriente, no paraba de señalar una fotografía que formaba parte de un cartel promocional del banco. En esa imagen se veía a una señora mayor, de más de 75, muy risueña y debajo de ella la frase “contigo desde hace más de cien años”.

El hombre no paraba de sonreírme y señalaba los dientes de la foto y después los suyos, los de la imagen eran blancos, alineados, perfectos, una dentadura de anuncio, los suyos estaban amarillentos, descolocados y con varias manchas negras repartidas por distintas piezas. Repitió con acento rumano mientras se reía: cien años, cien años. Después cambió un poco el rostro, se puso algo más pensativo y se acarició un poco la barbilla.

-¿Sabes qué ocurre a los cien años? - me dijo en tono serio.

Yo negué con la cabeza.

-Te cambia la vida – dijo mientras asentía – hay una leyenda en mi pueblo ¿sabes?, ¿conoces Rumanía?

Negué otra vez.

-Da igual, en mi pueblo dicen que el día que cumples cien años te nace una nueva dentadura de leche. Es un nuevo comienzo, desaparecen todos tus dolores y tienes una nueva oportunidad.

En ese mismo instante se me acercó un poco más y se apoyó en mi hombro.

-¿La ves a ella?- exclamó mientras señalaba a la mujer de la foto- ya tiene cien años y esos son sus dientes nuevos.

Al momento soltó una carcajada, dijo algo a su mujer y a su hijo en rumano y los tres se dispusieron a marcharse. Mientras se iban se giró una última vez para decirme:

-Tú preocúpate solo de llegar a los cien años, el día que los cumples todo empieza otra vez. 


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