10 oct. 2015

Los personajes secundarios son tus amigos

Mientras paso los días escribiendo cosas de zombis, historias con mundos tan épicos que asustarían a una legión de orcos y compaginando todo esto con el trabajo que dan YellowKing y las clases de guión, recupero un tema que para mi siempre ha sido relevante.

Alguna vez en clase me preguntaron: ¿cómo puedo hacer que los personajes secundarios funcionen, que tengan una vida y que no sean una excusa para ayudar al protagonista o entorpecer su camino? Evidentemente no existe una única respuesta para esto, debe haber tantas como gurús en la escritura cinematográfica.

Recuerdo que en el libro de uno de esos gurús, no sé en cual, se decía de manera muy clara: ponle un parche en el ojo a tus personajes secundarios. De este modo dará igual lo que diga o haga el personaje, la gente se acordará de él e incluso, con el paso de los años, puede que de tu historia solo recuerden que había un tipo con un parche en un ojo.

Evidentemente esa es una buena técnica si lo que se quiere es que se recuerde la parte más superficial de tus secundarios, utilizar un complemento que llame lo suficiente la atención como para eclipsar todo lo demás. Pero lo importante es ir un poco más allá. Se trata de que un personaje, por pequeño que sea, debe aportar algo más que un garfio o una pata de palo, debe tener un vínculo irremplazable con el prota.

¿Y eso como demonios se consigue? Pues como todo lo demás, con ganas y con alegría...

Ahora más en serio, quizá lo mejor para esto sea ilustrar con algunos ejemplos de los que a mi me parecen personajes secundarios muy bien logrados. Ojo, hay que diferenciar entre protagonistas, principales y secundarios, a veces las líneas son difusas entre unos y otros pero la mejor manera de resolver la duda sobre qué son, -sin recurrir a lo que piensan en las academias de cine al respecto-, es fijarse en el tiempo en pantalla que ocupan.

Voy a utilizar tres ejemplos claros de pelis que a mi me gustan desde siempre:

Apollonia en El Padrino.

¿Quién es Apollonia? Pues es la primera mujer de Michael Corleone en el Padrino. Tras matar al Capitán McCluskey y a Sollozzo, Michael se ve obligado a huir a Sicilia para ocultarse un tiempo. Allí conoce a Apollonia y se enamora fugazmente. Con poco más que su presencia, un vestido granate, unas pocas miradas y unas diecisiete palabras en total, Apollonia, -interpretada por Simonetta Stefanelli-, aporta unas cuantas cosas sobre Michael. Le muestra por primera vez entregado al amor sin importar lo que pueda ocurrir en su casa, -recordemos que ha dejado a Kay esperándole-, pero lo más importante es que le convierte en accesible. La muerte de Apollonia demuestra que no está a salvo en ninguna parte y que sólo hay una solución, acabar con todos los demás. 


Por tanto Apollonia lo cumple todo, lleva un vestido que la distingue de todos los demás, acompaña al protagonista en un tramo de la película y lo más importante, su participación hace avanzar la trama.   


Gaff en Blade Runner.

¿Quién es Gaff? Pues es un tipo raro que trabaja en la policía y que se encarga de "reclutar" de nuevo a Deckard para volver a ejercer como Blade Runner. Gaff, -interpretado por (el genial) Edward James Olmos-,  es un personaje fundamental sobre todo al final de la película con una frase que cierra varias cuestiones a la vez: "ella no puede vivir, pero ¿quién vive?". De este modo está transmitiendo a Deckard que podrá huir con Rachel o al menos le dejará tiempo para intentarlo. En cierto modo, esa misma frase también encierra un doble significado que sirve para aumentar la duda sobre si Deckard es un replicante o no. Y no solo eso, sus figurillas de papiroflexia sirven para acrecentar esta teoría. El pequeño unicornio de papel, además de pequeño, es una pieza clave para resolver esta cuestión. 


Gaff también lo cumple todo, su aspecto es muy fácil de recordar, lleva sombrero, pajarita, gabardina y por momentos un bastón. Su gusto por la papiroflexia es un rasgo tan peculiar como distintivo. Apenas habla y su labor es tan importante en la trama principal como en una de las secundarias


Hutch en La semilla del Diablo. 

¿Quién es Hutch? Pues es un amigo de Rosemary que le lleva treinta años y que es la pieza fundamental para entender las sospechas sobre lo que ocurre en su vecindad. Hutch, -interpretado por Maurice Evans-, es un tipo elegante, culto y con cierto gusto por investigar acerca de todo lo que le rodea. Cuando Rosemary le habla sobre el extraño colgante que le han regalado sus vecinos, el que contiene la "raíz de Tanis", Hutch comenzará una investigación que le llevará a descubrir que Roman Castevet, vecino de Rosemary, es en realidad Steven Marcato y que, si oculta su identidad, es porque pertenece a una familia de larga tradición oscurantista. Por desgracia caerá en coma antes de poder contar todos sus descubrimientos a Rosemary y fallecerá poco después. 


Hutch también cumple de maravilla su papel de secundario, sus sospechas, su investigación y sobre todo su enfermedad repentina pondrán en alerta a Rosemary y harán que complete de forma magistral su papel. 

Estos son tres ejemplos de tres pelis que me gustan especialmente y que creo que reflejan lo que al final es el mejor truco para crear un personaje secundario: tienen que "tocar" al protagonista, hacerle sentir, hacerle comprender algo que sea indispensable para poder seguir su camino. Michael se hubiera sentido invulnerable sin Apollonia, Deckard no podría haber escapado sin Gaff y Rosemary nunca habría descubierto la verdad sin Hutch.
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