1 abr. 2015

Tres engaños (frecuentes) que sufrimos los guionistas que empezamos

Después de pasarme desde septiembre escribiendo un proyecto maravilloso para un estupendo productor con un estupendo estudio, me he vuelto a encontrar con que todo formaba parte de un engañabobos tan frecuente en esta nuestra profesión. Esta vez la trampa consistía en el siempre clásico: "Desaparezco y ahí te quedas", una de las tres fórmulas secretas para engañar a guionistas ingenuos como yo.

Seguro que la lista es mucho más amplia, pero de momento solo puedo hablar de los casos que me han ocurrido a mi directamente, ya sea con proyectos audiovisuales o de tebeos. Allá vamos: 

1.- DESAPAREZCO Y AHÍ TE QUEDAS:

Esta técnica consiste en hacer creer al guionista que forma parte de un proyecto muy ambicioso. Desde el primer momento alabarán tu trabajo, te dirán que tus ideas son fabulosas y que sería maravilloso incluirte para hacer crecer la película. Las correcciones que puedan hacer serán pocas y sin demasiado rigor, como despistadas. De hecho toda la sensación general es de despiste y la comunicación, muy fluida en un primer momento, pasará a ser algo más lenta en pocas semanas. El primer gran problema llegará, como casi siempre, al hablar de la remuneración por el trabajo. Lo normal, es que ya en las primeras conversaciones se pase por el tema de puntillas con un: "estamos trabajando en la financiación" o "todavía estamos cerrando algunos flecos". Es en ese momento, cuando empieza a oler a chamusquina, cuando hay que huir como de la peste. Mi recomendación, aprendida después de varios intentos fallidos, es no seguir trabajando nunca más de la cuenta hasta que se firma un contrato firme. Si se escriben 140 páginas y de repente el productor/editor desaparece sin dejar rastro cuando le hablas de dinero, duele mucho más que si has escrito una muestra. Por eso ante los "desaparezco y ahí te quedas" la mejor arma es no entregar nunca (y si me apuras ni siquiera escribir) más trabajo del necesario. 

Aquí tenemos al intrépido engañador de guionistas
dejándolos pasmados con su poder.

2.- ME GUSTA MUCHO PERO...Y SI PROBAMOS CON ESTO PRIMERO: 

Otro de los grandes clásicos. Has escrito un proyecto estupendo con su memoria, su argumento, su sinopsis y puede que unas cuantas páginas de muestra. Tu historia mola de verdad, has sabido captar lo más sustancial del universo en una pequeña aventurilla con dos ancianos adorables como protagonistas. Al productor le fascina, le recuerdas a David Mamet pero mejor, parece que todo va viento en popa hasta que la cosa cambia. "Me gusta mucho pero...-dice acariciándose la barbilla- ¿sabes? tengo algo en lo que encajarías muy bien". Y entonces abre un cajón polvoriento, saca de encima todas las carpetas con facturas pendientes y rescata del fondo su proyecto favorito. Puede ser un documental ficcionado sobre la verdadera procedencia de Cristobal Colón, la historia de un barco hundido en la manga del Mar Menor o un biopic (hasta puede que una serie de biopics) sobre Felipe González. Cualquiera de las opciones es válida en esta técnica. En realidad el productor no busca nada que producir, es posible que ni se haya leído tu guión, lo único que quiere es alguien que le escriba su propio proyecto. Y eso puede parecer incluso razonable, aunque en esto casos, cuando una historia lleva acumulando telarañas mucho tiempo, es mejor abandonarlo porque, es muy probable, que nos encontremos ante una obsesión profunda y no es bueno sugerir modificaciones en las obsesiones de nadie. Lo único que puedo recomendar en casos de este tipo es: corre, corre mucho y muy deprisa.

¡Ay, los viejos proyectos, qué encanto tienen! (huye, de verdad, huye)

3.- ¿Y SI LE HACEMOS UN PEQUEÑO CAMBIO?

Algunos pensarán que al hablar de esto diré aquello de que los productores/editores son artistas frustrados que no pueden reprimir sus ansias por controlar las historias a su antojo. Nada más lejos de la realidad, de hecho, los buenos productores y los buenos editores que me he encontrado (que los hay y son mayoría) son tan artistas como puedo serlo yo. Esto no va por ahí. Esta técnica no se refiere a los cambios para bien que te puede proponer alguien con peso y experiencia, se refiere a los giros completos a la historia que pueden venir de iluminaciones espontáneas. Es cuando te sugieren que quites los nazis en tu historia de nazis, cuando quieren que incluyas robots futuristas en tu historia de abuelitas pasteleras o cuando te piden que sustituyas a tu protagonista adolescente con problemas de autoestima por una tía buena con un buen par de tetas (todos estos casos (y todos los demás ejemplos anteriores) me han ocurrido). Cuando nos encontramos con casos de este tipo lo mejor es asentir, permanecer callado y buscar la salida más cercana sin llamar la atención.    

RECOMENDACIONES GENERALES Y ESTUPENDAS: 

Para enfrentarte a cualquiera de estos tres engaños o técnicas viles que seguro que te encuentras en tu camino de guionista, solo puedo hacer una serie de recomendaciones generales:

Si puedes hablar de dinero, antes de meterte demasiado a fondo en un proyecto, mejor. De ese modo te ahorrarás de golpe todos los "desaparezco y ahí te quedas". No está de más que registres tu trabajo, tanto si es una propuesta tuya como si son modificaciones a un proyecto iniciado por otro. Todo tu trabajo te pertenece y nadie puede decir lo contrario. 

Averigua muy bien quién es la gente a la que le presentas propuestas antes de nada, puedes investigar por tu cuenta, pedir referencias en foros o preguntar directamente "¿estás buscando proyectos?" Si una productora lleva diez años sin producir ten mucho cuidado con lo que envías, puede que allí dentro solo haya productos obsesivos esperando a ser desempolvados por alguien. 

Si un cambio muy drástico en tu historia no te convence, no lo aceptes. Nunca compensa trabajar a disgusto. Eso sí, en las relaciones con editores o productores, el buen entendimiento suele ser la tónica general, así que sospecha si pretenden imponerte determinados cambios sin dar cabida al diálogo. 

Por cierto, si alguien está interesado, tengo disponible una muy buena historia en la que llevo trabajando desde septiembre.    
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