16 mar. 2015

Dos días después de BOOM!

Hará como veinte años se celebró en Vigo un primer intento de salón del cómic. Mi memoria no me permite recordar más que pequeños detalles (tenía 12 años). Sé que uno de los atractivos de la feria era un Xabarín de tamaño enorme y que el invitado estrella del evento era Carlos Portela, quien por aquel entonces estaba metido en su faceta de Doutor T.N.T, desde la que hizo que mucha gente de mi generación nos acercásemos a los cómics y al anime.

Aquel evento sólo se celebró una vez, y yo, desde mi ignorancia total, pregunté dos o tres años seguidos ¿cuando es la feria del cómic, cuando es la feria del cómic? Y la feria del cómic no volvió más.

Muchos años más tarde, ya en 2006, y después en 2009, dos asociaciones juveniles distintas trataron de conseguir apoyos para que se celebrase en Vigo el primer Salón del Manga, apenas consiguieron 600 firmas y el ninguneo total y absoluto de las instituciones.

En las ferias del libro que se celebran cada año apenas hay espacios dedicados a los cómics y mucho menos invitados, charlas o algún tipo de evento relacionado con las viñetas.

Por eso, cuando supe por primera vez que se iba a celebrar la BOOM! en Vigo tuve algunas sensaciones encontradas. La primera y fundamental fue que la ciudad necesita un evento de este tipo y la segunda fue que a cualquiera que lo intentase le iban a llover palos por todas partes.



Es difícil hacer una valoración del evento desde mi posición. He conocido detalles muy concretos de la organización, he ayudado en determinadas labores y a la vez he participado como autor haciendo dos presentaciones diferentes. 



Ha habido errores de bulto, errores pequeños, grandes, medianos e imperdonables, de esos que no deberían pasar nunca y de los que te encuentras de golpe, de los graves y de los que no importan un carajo pero la gente los repetirá solo por echar más leña al fuego. 

Desde mi punto de vista, y esto es solo una opinión, el evento ha pretendido ser demasiado grande desde el principio y eso ha colocado las expectativas en un  punto demasiado elevado. Querer ser a la vez un festival de cine, un salón del cómic y un encuentro de series de TV, con zombies por el medio y una pizca de ciencia ficción, es demasiado, porque o sale muy bien o te la estás jugando mucho. 

Además ha fallado bastante la comunicación y promoción del evento, llegó tarde, fue escasa, las administraciones no se implicaron y el desconocimiento era bastante general. 

Es decir, si solo entrase a valorar la parte negativa, este evento se quedaría en poco más que un intento fallido y además enormemente caro.

Pero no todo salió mal. Hay que valorar como fundamental que el evento se haya hecho. El simple hecho de haberlo conseguido ya merece bastante respeto. Hay que tener en cuenta que detrás de todo esto no hay ningún grupo inversor con miles de euros dispuestos a lo que sea. Esto parte de una empresa muy pequeñita con muchas ganas de conseguir sacarlo adelante.

Con más o menos suerte han conseguido traer a autores de cómic conocidos en todo el país, a ilustradores, a escritores, guionistas, directores, cosplayers, artistas del cine y de la farándula, gente del entretenimiento, autores locales y finalmente público, también han conseguido que al menos el último día del salón no quedase ni una entrada para vender.



¿Y todo eso tiene mérito? Lo tiene. Porque por encima de todo aquello que ha salido mal, incluso por encima de lo que ha salido horrriblemente mal, hay algo que prevalece y es que en Vigo nadie intentaba hacer una feria del cómic desde hacía veinte años y esta gente ha puesto una piedra que tiene el peso suficiente como para que se vislumbre, al menos, una segunda edición. 



Por todo eso, dos días después de BOOM! estoy convencido de que es un evento necesario en la ciudad y si a escribir se aprende escribiendo y a dibujar se aprende dibujando, supongo que a organizar eventos se aprende organizando eventos.



Esperemos que el año que viene haya menos fallos y muchos más aciertos, y como decía el Doutor T.N.T: "a pasalo Bomba!!
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