19 feb. 2015

¡Gracias por el barco!

Hoy al ver el barco colocado en la rotonda de Coia por primera vez, me han dado ganas de expresar muchas cosas.  Siento asco, siento vergüenza, siento pena y también una alegría inmensa.

El asco es porque ese barco me recuerda que los políticos de esta ciudad, y en especial el amado señor alcalde, no escucha a la ciudadanía y además siempre dice hablar en su nombre. Si no lo ha hecho ya desde cualquiera de los medios que le ríen las gracias y le tocan las palmas, no tardará en hacerlo. Dirá que "era un clamor en la ciudad el hacer un homenaje a la gente del mar", después aprovechará para decir que "los partidos de la oposición no quieren que se hagan cosas es esta ciudad y que ese es su gran problema". Y terminará diciendo algo así como "esos que dicen que Vigo no gasta en servicios sociales no saben lo que dicen, Vigo es la ciudad que más invierte......." Asco absoluto porque este señor representa lo más rancio de la política.

La vergüenza la siento porque el resto de partidos han tratado de sumar sin hacer nada, de subirse a un carro pero sin hacer ni ruido ni presión, y al final esto me recuerda que la ciudadanía está sola con sus problemas, porque la clase política en esta ciudad está para otras cosas. El oportunismo político, en este y en cualquier otro asunto, solo produce vergüenza. Y más cuando algunos llegaron a decir que en cuanto llegasen a la alcaldía retirarían el barco de la rotonda. ¿Para qué? ¿para seguir añadiendo miles de euros a toda esta historia? Por favor, a veces venía bien un poco de sentido común en los plenos, o al menos un debate con un poco más de inteligencia.



Siento pena porque la gente sigue confundiendo las cosas. Esto nunca ha sido una protesta contra el barco. Es una protesta contra la mala gestión, contra el despilfarro generalizado desde todas las instituciones y contra la falta de recursos en los servicios sociales. Pero algunos despistados, algunos palmeros y algunos sinvergüenzas tratan de desviar y confundir el tema. A lo largo de estos meses se han escuchado cosas como "pero mira que en esto gastan mucho más y no se hace nada" o "tampoco es para tanto". Pues sí que es para tanto, de hecho se defiende lo más importante de todo, que la gente que no tiene sus necesidades básicas cubiertas pueda tenerlas porque las administraciones locales, autonómicas y estatales se encargan de que así sea y no malgastan el dinero en hacer obras que no solucionan nada.  

También me apena que la gente se olvide de los chanchullos de nuestro alcalde. En nuestra ciudad hay concejales imputados, hay investigaciones en marcha por un escándalo de enchufismo que habla de cientos de personas colocadas a dedo por el alcalde y su equipo. Hace unos meses un grupo de policías entro en el ayuntamiento y se llevó varios ordenadores porque contenían información sobre todas las trampas que se estaban haciendo con la adjudicación de distintos contratos. Información que conocen todos los que se sientan en el pleno pero a nadie le interesa desvelar. Y es una pena, es una pena inmensa ver que no estamos alejados de los escándalos de otras ciudades. Eso sí, aquí no se habla de eso. Aquí toca hablar del barco y de la rotonda, porque mientras hablemos de eso, lo demás sigue a cubierto. Así que sigamos hablando de ello. 

¡Gracias por el barco!, muchas gracias de verdad señor alcalde, desde aquí le expreso mi más sincera gratitud. Cada vez que veamos el barco recordaremos que el poder político es capaz de utilizar las peores mentiras con tal de salirse con la suya. Ahora veremos el barco y recordaremos siempre que provocó denuncias falsas creadas en su despacho y ejecutadas por agentes de la policía sin escrúpulos ni moral. Veremos cada vez que entremos en esa rotonda el símbolo que demuestra que el alcalde hizo todos los esfuerzos posibles por silenciar a quienes no comparten su gestión, y lo hizo desde la violencia de los golpes, la violencia de las multas y la violencia de las mentiras. 

Ahora, cuando paseemos por la avenida, tendremos un símbolo que no recuerda al mar ni a los marineros, recuerda las ganas que tiene la gente de que cambien las cosas y de borrar la sonrisa de la cara a los políticos que tienen la desfachatez de reírse tanto de la gente. 

Muchas gracias por el barco, señor alcalde, gracias por recordarnos el asco, la vergüenza y la pena que nos da que existan personajes de este tipo con tanto poder. 


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