12 ene. 2015

Cosas horribles que pasan en mi ciudad.

En mi ciudad gobierna un señor bajito desde hace casi ocho años. No ha ganado jamás unas elecciones para ello, pero ahí está y le encanta su puesto. Le gusta mucho porque le permite apropiarse continuamente de la voluntad de la gente. Hace ya unos añitos tuve la "suerte" de tenerle cerca cinco días a la semana, trabajé en una tele local y gran parte de mi trabajo consistía en seguirle de un sitio a otro para asistir a sus ruedas de prensa y comparecencias y también formar parte de la retransmisión del programa desde el que "atendía a los ciudadanos".

Eso me permitió ver como cada día decía actuar en nombre de la gente. Siempre ha utilizado expresiones del tipo "es lo que los vigueses quieren...", "es un clamor ciudadano que los vigueses...", "los vigueses no vamos a permitir..." y un montón de frases grandilocuentes más para erigirse en una especie de salvador de la ciudad frente a la derecha, a los nacionalistas y todos los malvados agresores que nos acechan.

Lo que pueda yo pensar sobre su gestión a lo largo de estos años, en los que ha tenido que pactar primero con unos y luego con otros para hacer viable su mandato, no es de excesiva relevancia. Hay mucha gente que estará de acuerdo con todos estos años de brindis al sol y de fantasmadas, pero a mi me resulta cada vez más patético. Y no lo digo desde el punto de vista político, lo digo desde lo humano, lo moral si se quiere. 

Y es que este señor bajito miente, mucho y mal, y de un tiempo a esta parte me preocupa bastante el que la gente desde instituciones tan importantes como el ayuntamiento, la policía y otras administraciones puedan mentir. O peor aún, fabricar mentiras para conseguir objetivos. 

La primera vez que le escuché mentir no era más que un aspirante a la alcaldía, comprometió su mandato a la llegada del AVE en 2012. No solo le escuché diciéndolo, le grabé diciéndolo, de hecho en esas fechas apenas decía mucho más, era su carta ganadora. ¿Y ganó?, pues no, no ganó las elecciones, pero pudo montar un gobierno de coalición. ¿Y cumplió?, que va, ¿y se fue?, tampoco, entonces dijo que era "voluntad de la ciudadanía que siguiese al mando de la ciudad..."

A partir de entonces llegaron muchas cosas, muchas bravuconadas, enfrentamientos con la oposición e incluso con miembros de su gobierno. Plenos broncos en los que se ha enfrentado a ciudadanos que según él "estaban dirigidos políticamente". Mentiras de nuevo. En estos ocho años se ha encargado de tratar de silenciar cualquier voz crítica, primero desde el desprestigio, después desde la mentira y finalmente desde la represión. 

Y ahí es adonde quería llegar. Me resulta repugnante que se pueda multar a alguien por protestar. Me parece vomitivo que se utilicen todas esas argucias propias de un mandamás de tercera. 

En los últimos días un grupo de gente de mi barrio se ha manifestado y ha paralizado las obras para colocar un barco en una rotonda. Visto desde fuera puede resultar extraño, pero el problema no es el barco. El barco es lo de menos. Lo que molesta de verdad es el despilfarro que supone. Y ni siquiera importa la cifra. Cien, doscientos o seiscientos mil euros, da igual. Como si fueran treinta y tres. Ni hay necesidad, ni el sitio es el idóneo y el dinero es mejor gastarlo en aquello que de verdad se necesita. 

Que está muy bien arreglar las calles y los jardines, pero mientras una sola persona tenga que rebuscar comida en los contenedores, a mi personalmente me importará una mierda que la calle esté más o menos bonita, sea de baldosa o de granito, tenga flores o no las tenga. Y por eso es por lo que se protesta, y da igual todo lo que se quiera desviar la atención, la realidad es esa. 

Y lo peor llega cuando un agente de la policía local, por orden directa del señor bajito que manda, se inventa unas lesiones para tratar de acallar la protesta. Y ponen una denuncia falsa en contra de gente que ha hecho más servicios sociales en la ciudad que el alcalde en toda su vida. Porque esa gente ha tratado con los más desfavorecidos cara a cara y llevan haciéndolo muchos años antes de este alcalde y seguirán haciéndolo después. 



Saben lo que es hablar con la gente que pasa hambre, con los que tienen que pedir ayudas y aún así no les llega, los que van a los bancos de alimentos. A todos esos orientan, tratan de ayudar, les escuchan y pelean cada minuto contra las administraciones para que no se recorte un céntimo de lo que se les destina. 

Porque es insuficiente. Porque las "cidades fermosas" de verdad, son aquellas en las que la gente no tiene que dormir en la calle, aquellas en las que los comedores sociales no están repletos y en las que la policía y el alcalde no se inventan denuncias para amordazar a nadie. 

Es una vergüenza que va más allá de lo político. Es inmoral. Piden unos añitos de cárcel para gente que emplea su vida en proteger los derechos de los demás.

Desde aquí no quiero pedir nada concreto, simplemente me gustaría apelar a la conciencia de todos y cada uno. Hemos llegado a un punto en el que sabemos lo que está bien y lo que es horrible. Y esto lo es.

Si alguien quiere saber más acerca de todo lo que ha pasado estos días en el tema de la rotonda puede hacerlo aquí: https://www.facebook.com/asembleaabertacoia?ref=ts&fref=ts                            
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