14 may. 2014

¿A qué hora sale el tren?

En negro SUENA UN MURMULLO que se va incrementando poco a poco hasta que SUENA DE MANERA CLARA una voz que habla en un idioma extraño, es un cántico.

                    VOZ DE MUJER
         Nasta satanada drumsi sel da...

ABRE DE NEGRO


INT. CASETA, ESTACIÓN DE TREN ABANDONADA – DÍA

Una mano de la mujer sostiene en alto un cuchillo de grandes dimensiones y muy decorado. El CÁNTICO se repite.

                    VOZ DE MUJER
         Nasta satanda drumsi sel da...

La SACERDOTISA (31) es quien sostiene el puñal, está vestida con una túnica negra muy liviana que le cubre la cabeza y que se abre en el pecho, sin dejar ver sus senos pero sí mostrando un gran escote. Está arrodillada y repite el cántico una vez más.

                    SACERDOTISA
         Nasta satanda drumsi sel da...

Bajo la Sacerdotisa está MARIÁN (21) cubierta únicamente por una tela blanca semitransparente, está dormida y la Sacerdotisa sujeta el puñal encima de su vientre.


EXT. ESTACIÓN DE TREN ABANDONADA – DÍA

La estación está desierta. A un lado está el apeadero y al otro la caseta y por el medio la vía. Tras un momento vuelve a SONAR A LO LEJOS el cántico de la Sacerdotisa.

                    SACERDOTISA EN OFF
         Nasta satanada drumsi sel da...

Por detrás del apeadero aparece JULIA (67) vestida con una gabardina larga marrón, un sombrero negro a juego y portando en una mano una maleta muy grande. Se acerca hasta la vía, mira a un lado, al otro y comprueba la hora en un reloj de muñeca. Tras un corto instante esperando, mira de nuevo a un lado, luego al otro y comprueba la hora otra vez.

Mientras continúa esperando, Julia escucha el cántico de la Sacerdotisa.

                    SACERDOTISA EN OFF
         Nasta satanada drumsi sel da...

Algo extrañada, Julia se acerca unos pasos hacia la voz de la Sacerdotisa y queda casi enfrente de la caseta.

                    JULIA
         ¿Hola? ¿perdone?

Julia aguarda una contestación que no se produce y lo intenta de nuevo con más fuerza.

                    JULIA
         ¿Hola? ¿perdone? ¿hay alguien ahí?


INT. CASETA, ESTACIÓN ABANDONADA – DÍA

La Sacerdotisa está ahora escondida junto al hueco de una ventana con el puñal en la mano apretado muy fuerte. Desde el hueco se ve a Julia con la maleta en la mano. La Sacerdotisa susurra entre dientes.

                   SACERDOTISA
          Me cago en la mar...

Julia insiste una vez más.

                   JULIA
         ¿Oiga? ¿perdone? ¿no sabrá usted a qué
         hora pasa el tren para Valladolid?

La Sacerdotisa sigue mascullando.

                   SACERDOTISA
         Joder, la tarada del pueblo seguro...

Julia sigue a lo suyo.

                   JULIA
         ¿Perdone? Es que tengo que llegar antes
         de mañana y en la Guardia Civil
         me han dicho que fuese a la estación.
         ¿Oiga? ¿está ahí? ¿está indispuesta o algo?
         Espere que me acerco.

La Sacerdotisa se pone muy nerviosa, Julia se dispone a cruzar la vía, la Sacerdotisa echa un vistazo a Marían que sigue tendida en el suelo, dormida, y de nuevo mira hacia Julia que ya está casi bajando a la vía y se asoma rápidamente por la ventana.

                   SACERDOTISA
         No, no...no hace falta que se acerque...
         me encuentro bien....gracias...

Julia reacciona impactada por la aparición de la Sacerdotisa a través de la ventana y al momento sonríe y se detiene, quedándose en el apeadero.

                   JULIA
         ¡Hola! ¿qué tal? Mire. Le decía que si
         sabrá a qué hora pasa el tren para
         Valladolid. Es que mi hija me espera allí
         antes de mañana.

La Sacerdotisa agacha un poco la cabeza y niega levemente.


EXT. APEADERO, ESTACIÓN DE TREN ABANDONADA – DÍA

Julia, que sigue sosteniendo en todo momento la gran maleta en una mano, se coloca la otra a modo de visera en la frente tratando de ver mejor a la Sacerdotisa que se asoma desde la ventana de la caseta.

                   SACERDOTISA
         ¡Verá, es que aquí ya no pasa el tren,
         la estación está abandonada!

Julia se queda un momento reflexionando hasta que rompe a reír.

                   JULIA
         ¡Qué va, mujer! ¿Cómo va a estar? ¿Entonces
         qué hace usted ahí?

La Sacerdotisa se refugia dentro de la caseta, SUENAN UNOS MURMULLOS ININTELIGIBLES y vuelve a asomarse a la ventana.

                    SACERDOTISA
         Yo...yo...yo vengo a hacer la revisión
         de la luz...

Julia mira a la Sacerdotisa muy extrañada.

                    JULIA
         ¿Así vestida? ¿está segura? ¡Mire, que yo
         nunca he sido una mujer entrometida ni nada,
         pero pareciera que está usted haciendo un
         ritual para invocar al maligno o algo
         similar!


INT. CASETA, ESTACIÓN DE TREN ABANDONADA – DÍA

La Sacerdotisa se echa hacia atrás con los ojos muy abiertos, muy sorprendida por lo que acaba de oír. Agita las manos varias veces.

                    SACERDOTISA
         No, no, no, no, no, ¿qué dice? Ni maligno,
         ni ritual, ni nada de eso.

En ese momento Marián comienza a despertarse, parpadea con lentitud, abre la boca un par de veces. Está muy desorientada y comienza a emitir un leve murmullo. La Sacerdotisa se da cuenta y trata de taparle la boca con el pie mientras continúa la conversación con Julia.

                    SACERDOTISA
          Me va a disculpar ¿señora...?

Julia responde muy sonriente desde el apeadero, Marián está a cada instante un poco más despierta.

                    JULIA
         Julia, Julia Marqueses, soy de Valladolid,
         aunque ya llevo aquí más de treinta y cinco
         años....

La Sacerdotisa la interrumpe mientras sigue con un pie encima de la boca de Marián.

                    SACERDOTISA
         Pues eso Julia, que me va a perdonar,
         pero tengo que hacer aquí unas cosillas.
         Vaya usted mejor al pueblo y allí se coge
         un autobús.

Julia se ríe de nuevo.

                    JULIA
         ¡Que va, que va! ¡quite, quite! A mi lo
         del bus no me gusta nada, voy mucho más
         incómoda. Prefiero esperar a que pase el
         tren.

Marián se despierta del todo y en cuanto se da cuenta más o menos de donde está suelta un CHILLIDO que retumba en toda la caseta y en la estación.


EXT. ESTACIÓN ABANDONADA – DÍA

RESUENA EL CHILLIDO DE MARIÁN un último instante. Julia y la Sacerdotisa quedan frente a frente en silencio.


EXT. APEADERO, ESTACIÓN ABANDONADA – DÍA

Julia traga saliva.



INT. CASETA, ESTACIÓN ABANDONADA – DÍA

La Sacerdotisa traga saliva mientras cierra lentamente los ojos.

                   SACERDOTISA
         ¡Verá, déjeme que le explique!

Marián SUELTA UN NUEVO GRITO AÚN MÁS FUERTE QUE EL ANTERIOR y comienza a revolverse con dificultad en el suelo, la Sacerdotisa se gira muy alterada, se coloca encima de Marián y le coloca el cuchillo en el cuello mientras con la otra mano le hace un gesto para que se calle.

Marián se calla y tiembla en un primer momento, comienza a sollozar.

                   MARIÁN
         ¿Qué....qué....qué....qué es esto?

La Sacerdotisa insiste en su gesto para que se calle. Marián no controla sus sollozos.

De repente se asoma Julia a través de la ventana.

                   JULIA
         ¡Lo sabía! Ya le dije yo que me parecía
         una invocación al Maligno. Espere un momento
         anda...

La Sacerdotisa se queda petrificada encima de Marián. Julia entra en la caseta, con la maleta siempre en la mano y se acerca hasta ellas.

                   JULIA
         ¿Se ha despertado la pobrecica, verdad?
         ¿la habías drogado bien?

La Sacerdotisa tiembla muy nerviosa y levanta el puñal hacia Julia.

                   SACERDOTISA
         Oiga...oiga...déjeme en paz ¿vale?
         Váyase a tomar por culo, lárguese y
         déjeme a lo mío.

Julia niega con la cabeza mientras apoya la maleta en el suelo por primera vez.

                   JULIA
         Hay que ver que maleducadas sois las chicas
         de ahora.

Marián se retuerce, la Sacerdotisa la inmoviliza.

                   MARIÁN
         ¡Ayúdeme señora, por favor!

                   SACERDOTISA
         ¡Tú cállate ya, coño!

Julia abre la maleta y saca de su interior un pequeño bote de cristal y una jeringuilla que rellena con el líquido del bote. Se acerca hasta Marián y la Sacerdotisa hasta ponerse casi a su lado.

La Sacerdotisa está muy nerviosa y agita el puñal con un gran tembleque mientras está a la vez pendiente de que Marián no se mueva demasiado.

                    SACERDOTISA
         ¡Me cago en la mar, Vieja, que te quedes
         ahí que te clavo el puñal!

Julia ignora a la Sacerdotisa, llega hasta Marián y le clava la jeringa en el brazo.

                   JULIA
         Qué desagradable, hija, si solo quiero
         ayudar, ves, con esto seguro que no se
         mueve.

Marián se queda estática tras el pinchazo.

                   MARIÁN
        ¿Qué es eso?

La Sacerdotisa se levanta de un salto y sigue amenazando a Julia con el puñal.

                    SACERDOTISA
        Eso....eso...¿qué demonios estás haciendo?

Julia se quita el chaquetón lleva los brazos recubiertos de tatuajes satánicos, estrellas de cinco puntas invertidas, el número de la bestia y similares.

                     JULIA
         Parece mentira, chiquilla, no ves que soy
         de las tuyas. Más de veinte años llevo yo
         invocando al maligno. Lo hago en casi todas
         las fiestas familiares.

La Sacerdotisa baja muy despacio el cuchillo.

                    SACERDOTISA
         Esto es....un...un poco raro...

Julia agarra por la barbilla a Marián y le gira la cabeza a un lado y a otro y comprueba su dentadura.

                    MARIÁN
         ¡Eh!

Julia frunce el ceño.

                    JULIA
         Esta chica no es virgen.

La Sacerdotisa se indigna.

                   SACERDOTISA
         ¡Anda que no! Escogida en el Convento de
         de las Esclavas Arrepentidas.

Julia se asoma un momento por debajo de la tela que cubre a Marián.

                   JULIA
         Que te digo yo que no. Esta ya se ha acostado
         por lo menos siete u ocho veces. ¿verdad,
         bonita?

Marián se sonroja con mucha timidez.

                   MARIÁN
         Pu...pu...puede ser...

La Sacerdotisa se sorprende.

                   SACERDOTISA
         No jodas.

                   JULIA
         Sí, sí, ya te digo yo que por lo
         menos media docena de veces.

La Sacerdotisa se acerca y se agacha para quedar a la altura de Julia.

                   SACERDOTISA
         ¿Y ahora qué hacemos?

Julia se gira y empieza a revolver en la maleta.

                   JULIA
         A ver, ¿tú para qué querías invocar al
         maligno?

La Sacerdotisa se rasca un poco la cabeza con la punta del cuchillo.

                   SACERDOTISA
         Pues...quería un vástago suyo para...
         para bueno...sembrar el Apocalipsis y
         esas cosas...

Julia la mira condescendiente desde detrás de la maleta.

                   JULIA
         Vaya, una novata. ¿Es tu primer sacrificio?

La Sacerdotisa se sonroja.

                   SACERDOTISA
         El...el...el segundo, pero el anterior
         fue un pollo. Con lo del humo del puro
         habano y las flores muertas y todo eso...

Julia suelta una risita tímida tratando de no ofender a la Sacerdotisa. Saca de la maleta un libro muy viejo y estropeado y un bote de cristal con un líquido transparente y le tiende ambas cosas a la Sacerdotisa.

                   JULIA
         Mira, estas gotitas se las das ahora a
         la chica, y en un hora, otra vez, que te
         de el bote para las dos veces. Después
         le lees el principio del libro y la
         dejas aquí...

Marián interrumpe.

                   MARIÁN
         ¡Eh! ¿cómo que me deje aquí? ¡que esto
         está abandonado y estoy en bolas!

La Sacerdotisa le dirige una mirada asesina a Marián que se calla.

                   JULIA
         Cuando despierte ya no se acordará de nada,
         y como no te vale ya para el sacrificio pues
         tampoco vas a matarla así sin más. Que una
         cosa es invocar al Maligno y otra muy distinta
         ser mala persona ¿entiendes?

La Sacerdotisa asiente con timidez.

                   SACERDOTISA
         ¿Y...y...y tú qué vas a hacer?

Julia cierra la maleta, se coloca la gabardina y se aleja hacia la puerta, mientras echa un vistazo a la hora en el reloj

                   JULIA
         Yo me voy a Valladolid, que debe estar
         a punto de pasar el tren.

La Sacerdotisa balbucea una vez más.

                   SACERDOTISA
         Pero...pero que el tren no para...
         de verdad que no...

Julia sonríe y se marcha.


EXT. ESTACIÓN ABANDONADA – ANOCHECER

Julia sale de la caseta y con cierta dificultad cruza la vía hasta llegar al apeadero. La Sacerdotisa la observa desde la ventana de la caseta.

En cuanto llega al otro lado Julia se queda inmóvil esperando al tren con la maleta en la mano.


INT. CASETA, ESTACIÓN ABANDONADA – ANOCHECER

Desde la ventana la Sacerdotisa observa a Julia mientras SUENA EL TREN ACERCÁNDOSE.

El tren pasa por delante del apeadero sin detenerse a toda velocidad. En cuanto pasa Julia ya no está allí. La Sacerdotisa sonríe levemente y se gira hacia Marián que permanece inmóvil en el suelo.

                   SACERDOTISA
         ¿Media docena de veces?

Marián se sonroja y sonríe.

                    MARIÁN
         Ya nada es lo que parece ¿eh?


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