27 feb. 2014

Las apasionantes lecturas del Señor Smith - La entrevista.

Por primera vez Guionista de Barrio se abre un poco al exterior y deja entrar a alguien en sus aposentos, ¿será algún miembro de la aristocracia austrohúngara? ¿quizá un reconocido científico que viene a demostrar alguna brillante teoría? 

Pues no, ni lo primero ni lo segundo. Se trata de Agustín Ferrer creador de "Las apasionantes lecturas del Sr. Smith" finalista del I Concurso de cómics y Novelas Gráficas organizado por la plataforma Libros.com allá por Julio del 2013 y que acaba de salir del horno en su versión en papel (y también en digital, aunque la buena es la de papel porque huele mejor y como decía el viejo proverbio “las cosas siempre es mejor tocarlas”).

Portada de "Las apasionantes lecturas del Señor Smith"
Agustín, ¿qué es “Las apasionantes lecturas del Señor Smith”? O mejor ¿a qué se debe?

Se debe al tiempo libre. Al exceso de tiempo libre. Y a mi nefasta afición por competir en todos los concursos de cómic en los que mi edad y mi condición pseudoprofesional no me impidan participar. Es una buena manera de sanear la cuenta corriente. Salvo en esta ocasión, en la que el saldo ingresos/gastos ha resultado negativo. Bastante negativo.

Pero no seamos materialistas... Y pensemos en lo bonito y coqueto que ha quedado el librillo.

En las páginas del cómic hay extraterrestres, hay agentes dobles, nazis, arquitectos y hasta un nuevo Marshall, un sinfín de referencias que sobrevuelan por un montón de géneros ¿hay parte de crítica en todo ello o es puro divertimento?

Todo es puro divertimento. Sí, admitámoslo, soy un pusilánime. Estoy en un momento en el que ¡buf, qué pereza ponerme a hacer crítica...!

Página del capítulo Agentes Dobles, espías, chicas sexys y gente que marca mucho las erres. 

La idea en la que se basó este cómic ya me la he planteado muchas veces. Creo que en el subconsciente tengo la película de Jean Paul Belmondo “Le magnifique”, una parodia sobre escritores que quisieran encarnar a sus personajes. Pero en este caso lo quise enfocar desde el punto de vista de aquellos editores que deben valorar las obras que llegan a sus manos y con las que, tal vez, consiguen escapar de sus soporíferas vidas mientras leen esos manuscritos ajenos.

El porqué de este baile de estilos en el cómic surgió de la necesidad de enlazar historias cortas sobre las diferentes temáticas que una editorial puede abarcar en su catálogo. Eso me daba un margen de maniobra inmenso y me permitía tocar temas que me apetecía dibujar. Siempre desde el punto de vista del imaginario colectivo retro-sesentero (o por lo menos de mi imaginario particular) y ciñéndome a todos los estereotipos de cada género para destrozarlos a conciencia.

¿Cómo ha sido el proceso de creación? Es decir, por mi parte siempre trabajo con un dibujante, preparamos una escaleta, un guión literario, si hace falta uno más técnico y después vienen los sketches y esas cosas, pero tú te lo has montado solo, ¿cómo lo haces?

¿Me preguntas por mi método? “Caos” es mi segundo apellido...

No, ahora en serio. ¿Cómo trabajo yo? Primero pienso qué es lo que me gustaría dibujar. Con qué me sentiría más cómodo (además, para esto tengo que estar sentado). Y pienso la historia que me pueda sugerir esa imagen. El proceso puede suceder a la inversa. Puedo tener una idea y después envolverla gráficamente. Pero si esta última me supera, la dejo en el baúl de los imposibles hasta que tenga fuerzas para acometerla (“el baúl” significa que la dejo anotada en mi cuadernillo azul).

Una vez convencido de la historia que quiero plasmar en imágenes y sobre la que me he documentado (bendito Internet, antes enciclopedias y mucho de ¿dónde vi aquello que me gustó tanto?), paso a escribir un guión. Me ciño a los diálogos. Pocas veces describo escenas, ambientes o lo que rodee la trama, salvo que sean gruñidos, gestos o hechos puntuales. Todo lo demás queda en mi cabeza y poco a poco irá surgiendo, sobre la marcha (algunas saldrán por derribo o mediante “ideas felices”). Reconozco que resultaría una auténtica incomodidad si otra persona tuviese que dibujar mis historias, por no decir que sería un imposible. Pero esa es la libertad que me da trabajar solo. Que puedes improvisar a tu gusto y nadie pone objeciones.

Después acoto cada escena a la paginación. Repaso los diálogos una y otra vez. Los bocetos son escuetos. Por no decir que si la historia es larga simplemente adjudico el número de página a la sección que se va a representar. Y siempre encajando las diferentes partes del argumento con el paso de cada página y teniendo en cuenta si estas van a ser pares o impares. Un truco que funciona siempre es que si se avecina una sorpresa siempre ocurra al pasar la página (y esta será siempre par).

Me interesa la composición de la plancha, sin estridencias, que uno ya está muy mayor para hacer el tonto. No uso para nada eso que algunos se han empeñado en llamar story board previo a sus cómics. ¿En el cómic? Por-fa-vor... Me parece que es darse demasiada importancia.

Y paso a la faena gorda. El dibujo. Con la siguiente premisa. Dibujar cuando uno tenga ganas. Y nunca de noche. Este es un trabajo que ha de hacerse con gusto, no a disgusto.

Ahorro al lector mis métodos de dibujo (sólo diré que todo el trabajo es a mano, sobre papel, con acuarelitas y así...). Acabada la parte gráfica, digitalizo, corrijo detalles e introduzco los textos, que muchas veces vuelvo a modificar, suprimiendo o añadiendo lo que considero oportuno, para dar otros sentidos, evitar repeticiones de términos, posibles rimas, etc.

Ahora alguien podrá decir: “Caos es poco. No sé como este tío no se estrella con todo lo gordo”. La verdad es que llevo veinte años usando el mismo método, al margen de ir adoptando los adelantos técnicos, ¡y me ha funcionado!

Alejandro Jodorowsky decía que cuando trabajaba con el difunto Moebius le describía la idea y lo dejaba funcionar solo. Mientras que cuando colaboraba con Juan Giménez le daba todo escrito y detallado al milímetro. Para gustos los colores.

La siguiente pregunta debe estar en todas las entrevistas en las que alguien presenta su libro nuevo, la he rescatado de reseñas brillantes y jugosas, ¿cuánto tiene de autobiográfico el señor Smith? ¿y su álter ego? 

A todos nos gustaría ser más guapos, más fuertes y más listos. Pero cuando uno ya tiene todo eso, ¿para qué necesita un álter ego...? Ja, ja, ja...! (Risas).

La verdad es que siempre puede haber algo del creador en sus personajes. Ya he dicho antes que me considero un poco remilgado, timorato y pedante, como el Sr. Smith. También me despierto “palote” en medio de la noche, cuando uno no es persona. Lo malo es que, entonces, no tengo a mi vera una Sra. Smith entradita en carnes. Tsch!

Otra fundamental ¿dónde y cómo puedo conseguir “Las apasionantes lecturas del Señor Smith”?

¿Dónde? Pues a través del catálogo de la plataforma editorial LIBROS.com. Allí puede adquirirse la versión digital o en soporte físico de este “fabuloso” cómic, además de encontrar otros títulos de categoría igual o superior como “Nyx, los sueños de la Diosa”, de los siempre brillantes Fernando Llor y René Valiñas, y “El cauterizador,” del fulgurante Vicente Fernández Gomis.

¿Cómo? Mediante el pago con tarjeta, por cuenta corriente o con Pay Pal, todo ello de la manera más segura posible.

Esto es parte del episodio "inédito", incluido en color en la edición digital.

Además de esto ¿qué otros proyectos tienes dentro del cómic? 

En marcha está la publicación, en mayo de 2015 con el nuevo sello Grafito Editorial, de un thriller lisérgico sesentero titulado “Cazador de Sonrisas”. 120 páginas a todo color, con extras y demás, a un precio muy asequible.


Aquí tenéis al mismísimo Agustín sosteniendo un ejemplar del que será su obra "Cazador de Sonrisas"

Tengo intención de revisar gráficamente un thriller político, “Cartas desde Argel”, pero sin ninguna prisa.


Y otra imagen promocional de lo que será "Cazador de Sonrisas" con Grafito Editorial.

Y por último, ando en conversaciones serias con un guionista (vamos, que me ha hecho ojitos) para llevar a buen término una novela gráfica sobre... ¡Bueno, la trama la tendrías que contar tú, Fernando, que eres el autor!

Y por último ¿por qué crees que deberías ir tú a Eurovisión....perdón....digo....¿cómo ha sido tu experiencia en todo este viaje, desde que te eligieron como finalista hasta tener el libro en las manos y con una campaña de crowdfunding por medio?

Esta es la pregunta incómoda, muchacho.

La verdad es que la experiencia ha sido positiva si excluimos una “pequeña” parte. El ser elegido finalista supone un reconocimiento y una alegría. ¿A quién no le gusta que le premien algo?

Pero la parte más nefasta, por lo menos para mí, ha sido la campaña de micromecenazgo. Tuve muchas expectativas, pero resultó un auténtico fracaso. No conecté con el público porque no conseguí encontrarlo. Estas campañas funcionarían muy bien si fuesen como un escaparate al que los compradores habituales de cómics en la red tuviesen la costumbre de asomarse. Gente anónima, desconocidos. Pero aparecer de buenas a primeras en algo tan mastodóntico como Internet, por mucha promoción previa que pueda hacerse, es un inconveniente. Y por tanto hay que recurrir a familiares, amigos y conocidos a los que convencer para recibir su apoyo. Mi más sincero agradecimiento para todos ellos. Sabiendo además que puede que sea el primer y último cómic que “sufren” en su vida (si es que lo leen).

Lo único bueno de esta parte fue el haber conocido a mucha gente magnífica relacionada con este mundillo y que espero no me retiren el saludo después de haber leído el libro.

Pasado este duro trago, la fase de creación del cómic resultó muy cómoda. Al fin y al cabo era sólo trabajo, recompensado cuando tuve los ejemplares en las manos. Esto si que fue una alegría.

Y si me preguntases ¿repetirías la experiencia? Yo te diría: PssNO!

Hasta aquí la entrevista con Agustín. Además del enlace anterior para comprar este cómic, podéis saber más sobre él y su proyectos en su Pan y Cómics

Pues mucho gusto, Fernando. Ha sido un placer. Me he sentido muy cómodo.
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