2 dic. 2013

Risas Enlatadas.

Risas Enlatadas se sitúa en una sociedad devastada tras un guerra tecnológica en la que las naciones utilizaron ejércitos de robots. Las bajas humanas fueron muy pocas, sin embargo se cambió por completo el modo de vida. Se llegó a la conclusión de que el gran mal de la Historia había sido el desarrollo tecnológico. Los robots fueron condenados a la extinción y con ellos la Red Global, los aparatos electrónicos, todo lo que necesitase una computadora para su funcionamiento comenzó a destruirse.

El odio humano se extendió a los trenes, a los aviones, a los coches eléctricos e incluso comenzaron a organizarse quemas públicas de electrodomésticos. Para ganarse la vida se volvió a la agricultura y la ganadería y para entretenerse y olvidarse un instante de los problemas, los artistas, actores, bailarines cómicos e incluso las prostitutas, se organizaron en gremios que llevan sus caravanas de diversión hasta los pueblos.

Rober vive y trabaja en uno de estos gremios. Es cómico y se dedica a los monólogos y al stand-up. Forma pareja de trabajo con Tamara, una prostituta que se plantea cambiar de manera de ganarse la vida. Sin embargo Rober oculta un gran secreto: en realidad es un robot, uno de los modelos de combate que formó parte de la contienda que terminó con las ciudades. 
Esta es la historia a grandes rasgos de Risas Enlatadas que nació como proyecto en Diciembre de 2012. Sin dudarlo este es uno de los guiones que más me ha gustado escribir por varios motivos. El primero es la intención de crear un universo "retro futurista", es decir, un futuro en el que la gente vive como a principios de 1920. 

El segundo motivo es haber formado equipo con Alejandro Ocaña. Desde el primer momento su trabajo me resultó fascinante. Las líneas, las viñetas, la composición, todo me parecía perfecto para terminar de conformar la atmósfera que necesitaba el guión. Además el trabajo que hizo con Iria Cabrera para el color le da un tóque "ácido" que me parece espectacular.

Pero el último de los motivos es para mi el más importante y es hacer ciencia-ficción. Desde que leo y veo historias, dos son los géneros que siempre me han gustado más, uno es este y el otro es la fantasía. Con Risas Enlatadas me he permitido trasladar una historia sencilla, la de un cómico que quiere recuperar a sus hijos tras un divorcio traumático, en una aventura de robots con protocolos de combate. Por eso puedo decir que me he pegado el gustazo de escribirla.
Hoy comienza la ruleta de las editoriales para esta novela gráfica. Espero que funcione porque creo de verdad que merece la pena.
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