23 nov. 2013

El mensaje - Los Alienígenas Ancestrales al descubierto.

Durante más de veinticinco años he dedicado mis investigaciones al Mundo Antiguo. Mi trabajo ha sido respetado por la comunidad de historiadores y antropólogos. Mis artículos y mis conclusiones han sido publicadas por la revistas de mayor prestigio internacional. Sin embargo lo que he descubierto en las últimas fechas podría destruir por completo todo lo anterior.

Hace tres semanas, mi equipo, formado por Susan Bollkïrg, Klaus Dulhart, una joven becaria y yo nos dirigíamos en un discreto yate hacia la Isla de Man situada en el mar de Irlanda. Allí nos esperaba una de las investigaciones más apasionantes a las que me he podido enfrentar, ya que se nos ofrecía la posibilidad de demostrar que lo que se conoce como las naciones celtas mantenían un contacto marítimo muy abundante, estableciendo incluso rutas comerciales.

Tras pasar la primera semana con apenas avances en nuestro cometido, los señores que pagaban todo esto, decidieron que necesitaban mejores resultados para seguir invirtiendo o de lo contrario retirarían sus generosos donativos. La Historia y las prisas no suelen llevarse demasiado bien, pero tratamos de adaptarnos.

Al decimotercer día en la isla y cuando ya sabíamos que lo que nos quedaba por hacer eran las maletas, Susan encontró algo y me lo trajo. Era una botella de vidrio verde. El exterior era prácticamente opaco, dedujimos que tenía unos cuantos años. Estaba sellada con algún tipo de lacre extraño. Estaba claro que no tenía nada que ver con lo que habíamos ido a buscar, era un objeto curioso sí, pero sin ningún valor para nosotros.

Al día siguiente la peor de las noticias se confirmó. Nos retiraron el dinero y nos tocaba volver a casa. Durante la travesía me di cuenta de que Susan había metido aquella botella en el barco y en un acto de simple curiosidad decidí abrirla.

Sé que a partir de hoy es muy posible que me tomen por un tarado y que mi prestigio de tantos años se vaya al garete y aún así mi deber como antropólogo me indica que debo revelar lo que descubrí. Dentro de la botella había un mensaje escrito en un pergamino. Por la pinta era muy antiguo, algo que demostraron las pruebas a las que lo sometimos.

Pues bien, el pergamino contenía un párrafo escrito a mano en hebreo antiguo y finalmente una fórmula matemática que, según me han dicho en la Universidad de Oxford, es relativamente sencilla. 

En la traducción más precisa que pudimos hacer del pergamino decía:

“De los cielos bajó un carro de fuego para traer consigo la abundancia. Serán muchos los reyes que la disfrutarán pero todos deberán inclinar su cabeza ante la serpiente y nutrirla con su oro. Su mensaje quedará inscrito en las paredes siguiendo esta proporción”

Y a continuación venía la fórmula, que de momento me han impedido reproducir porque sigue siendo objeto de estudio. 

Durante unos días no supimos muy bien qué demonios hacer con todo aquello. El lenguaje enigmático, la fórmula, la botella, el lacre, todo parecía formar parte de un mal chiste de alguna revista de segunda. 

De haber sido así no me estaría jugando mi carrera. La realidad me demostró otra cosa. Susan y Klaus me propusieron algo, aplicar la fórmula que encontramos a las proporciones de las pinturas rupestres, los petroglifos y los túmulos de la Edad del Bronce de la Isla de Man. 

Repito que hoy puede ser el último día de mi carrera, pero lo que descubrimos fue asombroso.

Al llevar a cabo el experimento sobre la primera de las pinturas que elegimos descubrimos que en ella se encontraba un lenguaje secreto. Cada línea, cada forma, encerraba en realidad una serie de mensajes ocultos dejados ahí para ser descifrados en el momento oportuno.

Según la teoría de los Alienígenas Ancestrales, esos mensajes fueron dejados ahí por una raza alienígena superior que visitó la Tierra hace miles de años para brindarnos su tecnología y prepararnos para nuevas visitas en el futuro. Hoy puedo aseverar que todo eso es una mamarrachada. Los verdaderos mensajes que hemos hallado en tan solo unas horas de investigación son los siguientes:

En esta primera pintura se puede leer:
“El león, ayudado por un jabalí y un suricato, se hará con el poder y descubrirá la traición de su tío”.

En la segunda se lee:
“Son las orejas, desproporcionadas, más grandes que las manos y que las piernas, ese será el secreto del ratón”.

Después de estos mensajes a medio camino entre la revelación y el enigma decidimos trasladar la fórmula a distintos petroglifos y fue ahí cuando llegamos a la conclusión final.

En el primero descubrimos lo siguiente:
“Se construirá un palacio, con una noria, con atracciones, la gente vendrá en masa a disfrutar...”

Pensamos que era un mensaje inacabado, pero no. En realidad la continuación estaba a sólo unos metros y decía:
“...los niños se pondrán muy locos, estallará la alegría en sus cabezas y querrán venir a nuestro palacio una y otra vez y para siempre”.

Después de todo esto lo tuvimos más claro que nunca. Los Alienígenas Ancestrales no existen, son un invento de una cadena de televisión para aumentar las audiencias. Siguiendo las indicaciones que encontramos hemos descubierto el mayor secreto que la humanidad ha podido revelar jamás: Walt Disney lleva entre nosotros más de 55.000 millones de años (o puede que más). Fue él quien hizo los petroglifos, quien dibujó las pinturas rupestres, quien construyó las piramides y los templos mayas y es posible que haya sido él el inventor del bikini. 

Pueden creer este mensaje o no, son muy libres de pensar lo que quieran, pero reflexionen un solo instante: ¿qué es más fácil de creer, que una raza superior vino a la Tierra hace millones de años a entregarnos una serie de cosas y desaparecer para siempre, o que un señor con bigote y mucha imaginación ha estado en nuestras vidas desde siempre y seguirá estándolo? 

Por mi parte lo tengo claro. Mañana me voy a Disneylandia.
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