19 oct. 2013

O meu nome é Luís 'Ferreiro'

El 9 de Diciembre de 2010 se estrenó en Vigo en el auditorio de lo que por aquel entonces se llamaba Centro Social Caixanova, el que hasta ahora es mi primer trabajo documental como guionista y director acompañado por Roi Cagiao.

Ese día, en una sala llena se pudo ver por primera vez en pantalla grande esto,el inicio de un trabajo que había llevado casi dos años. El proceso fue largo, quizá demasiado, por momentos estresante, en otros caótico e incluso a veces reconfortante.

El resultado final es una cuestión que no puedo mirar de manera objetiva porque no tendría ni sentido ni credibilidad. Sin embargo, con la perspectiva que dan los casi tres años que han pasado desde el estreno sí que puedo valorar determinadas cuestiones que antes no podría haber analizado en frío.

Cuando alguien me pregunta sobre este trabajo siempre trato de poner en valor un aspecto por encima de todos los demás, por delante incluso de la historia en sí y del personaje y es la guerrilla como sistema, como medio de producción. Con esto me refiero al cómo elaboramos el trabajo, nos metimos cuatro personas en un coche y durante varios meses utilizamos los huecos de los que disponíamos para recorrer desde las cuatro provincias gallegas a Perpignan.

Rodaje de guerrilla, una cámara, dos micros y tres focos, ni más ni menos. Un presupuesto que haría sonrojar a todos los teóricos del cine y a una buena parte de los estudiantes y una eficacia muy alta si se tiene en cuenta la cantidad de veces que se apretaba el botón de grabar y el material válido que se extraía de cada cinta.

Además de las entrevistas que realizamos durante varios meses, el grueso de la producción, la parte que requería la presencia de Luis, tratamos de agruparla en dos semanas del verano de 2009. La primera semana nos llevaría hasta Perpignan donde conocimos los sitios en los que Luis tuvo su primer contacto con el comunismo, donde comenzó la relación con su mujer y donde tiempo más tarde tomó la determinación de venirse a ayudar a su partido al "interior", a la clandestinidad. 

En la segunda semana recorrimos Galicia, visitamos un montón de lugares, pero sin duda lo que más me marcó fue conocer a un guerrillero, Camilo de Dios, que nos llevó hasta el mismo sitio en que se escondían, donde vivían y donde preparaban sus distintos ataques y emboscadas. Un tipo peculiar que sufrió torturas de las más terribles de manos de la Guardia Civil y que hablaba con una entereza y una coherencia de la que todos podríamos aprender.

Entre los entrevistados figuran nombres como Alonso Montero, Carlos Núñez, Carlos Barros o Waldino Varela, entre otros, todos con un papel fundamental para el desarrollo de las luchas sociales en los años 70 en Galicia, la defensa de los derechos laborales, la creación de las comisiones obreras y la búsqueda de la justicia social. Las charlas con cualquiera de ellos fueron enriquecedoras y de cada una extraje cosas distintas, pero con lo que me quedo, y creo que es fundamental, es que al hacer un documental es imposible transmitir nada si no se aprende nada mientras se hace.

Cuando terminamos de grabar comenzó la edición y llegaron los problemas. Había que convertir más de sesenta horas en menos de noventa minutos de película, y como decía antes, había mucho material decente para escoger. A la edición se sumó Marcos Martínez, un amigo que ya había grabado algún cortometraje y que había aprendido a editar de manera autodidacta y echándole un montón de horas hasta entenderse con el programa.

El proceso fue muy lento y laborioso, Roi visionaba los brutos y extraía lo que necesitaba para ir montando distintas secuencias que luego nos pasaba a Marcos y a mi para que tratasemos de pulirlas. Si dijera ahora que fue un trabajo bonito y lleno de alegría estaría mintiendo, fue duro, agotador y por momentos desesperante. Todo el proceso del rodaje había durado más o menos un año, la edición duró algo más.

A estas alturas resultaría absurdo ponerse a contar las cosas que salieron mal, las que hubiéramos hecho de otra manera o ensalzar todo el proceso como algo maravilloso. Lo que sí que me queda claro es que cada vez que vuelvo a ver la película me doy cuenta de la enorme cantidad de tiempo y esfuerzo que invertimos en ella, de lo tremendamente generosas que fueron colaboraciones indispensables como la de Jaimen que hizo el diseño de la carátula y de los carteles o la de Augusto y el trabajo exquisito que hizo con la banda sonora.

No me gustaría destripar nada sobre la historia que cuenta la película pero si alguien quiere saber más puede visitar su blog, donde podrá ver pequeñas piezas de la misma o hacerse con una copia.

A día de hoy la película ya ha sido proyectada en Panamá, en Barcelona, en Madrid y hasta en 13 ciudades gallegas, no sé si ese será todo el recorrido que puede hacer pero de momento el día 28 de Noviembre se proyectará de nuevo en Vigo en la Escuela Superior de Arte Dramática, allí estaremos Roi y yo y también Luis, que supongo que una vez más se emocionará al ver de nuevo su historia en la pantalla.

          
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