14 sept. 2013

Nyx, los sueños de la Diosa - El Crowdfunding

Cuando me comunicaron que éramos finalistas del I Concurso de Cómics y Novelas Gráficas de Libros.com, me hizo mucha ilusión por varios motivos. 

El primero es que nunca había sido finalista de nada y cuando lo eres porque has gastado tu tiempo en crear algo que te gusta es muy satisfactorio.

El segundo es que la fase final consistía en una campaña de crowdfunding. Para el que no lo sepa este es un sistema por el cual se puede financiar un proyecto determinado a través de microdonaciones con cantidades fijadas y por las que los autores se comprometen a dar recompensas a cambio. 

Desde que me dedico a guionizar tebeos, la opción del crowdfunding siempre ha sobrevolado mi cabeza como una posible vía de financiación para conseguir editar aquellos trabajos que no pueden ver la luz de otra manera. 

Es cierto que las bondades que tiene este sistema son varias, existe un contacto directo con la gente que te apoya, tienes más libertad creativa que con una editorial al uso y dependiendo de la plataforma puedes destinar parte del dinero que se consiga como salario directo para los autores, que siempre son los grandes olvidados en todo este tinglado.

Pero sin duda existe una parte que nadie te cuenta y que, entre otras cosas, ha conseguido que este sistema no vuelva a sobrevolar mi cabeza al menos durante unos cuantos años.

Lo peor de todo es la ansiedad. Estas campañas funcionan sobre un objetivo fijado, en este caso teníamos unos 35 días para conseguir 75 apoyos, al final conseguimos más de 150 y es verdad que llegamos pronto a la cifra requerida, pero el nivel de nervios que se llegan a tener durante esos días no compensa. He llegado a comprobar el dichoso numerito más de cuarenta y de cincuenta veces al día y por lo que he podido averiguar es algo que le pasa a todo el mundo. 

Además de esto está el tema de los apoyos externos. Sencillamente no existen. En nuestra campaña concreta hemos recibido dos o tres apoyos de gente que no conocemos de nada. El resto, más de 150, corresponden únicamente a familiares y amigos. ¿Eso es bueno o es malo? Pues ni una cosa ni la otra, esto lo que favorece es que en vez de pedirles dinero en una reunión social puedas hacerlo a través de una plataforma digital, te ahorras la vergüenza del cara a cara pero al final es lo mismo.

Para colmo en esta ocasión la campaña no venía sola, si no que todo formaba parte de la fase final del concurso y por lo tanto teníamos que competir con otros dos candidatos: "Las apasionantes lecturas del Sr. Smith" de Agustín Ferrer Casas y "El Cauterizador" de Vicente Damián Fernández Gomis. Durante los primeros veinticinco días fuimos destacados en cabeza. Recibimos alguna crítica ya que al ser un equipo, René y yo teníamos el doble de posibilidades de conseguir apoyos, y no lo niego, pero ser dos también implica tener que repartir el premio a medias así que me parece justo intercambiar una cosa por la otra.

Cuando quedaban un par de semanas para finalizar el concurso, "El Cauterizador" empezó a subir como la espuma. La prensa local de su zona (Elche) comenzó a darle bombo en todos los formatos, salió en radio, en prensa e incluso recibió el apoyo directo de alguna empresa y de alguna tienda de tebeos. A nosotros la prensa no nos hizo ni caso, así que las cosas comenzaron a igualarse mucho. De llevar una ventaja de más de treinta apoyos pasamos a estar a sólo nueve.

Es posible que Vicente se haya movido más que nosotros o que haya planteado su campaña de mejor manera, seguramente sea así y le felicito por ello. Lo único que tengo que decir a este respecto es que si ya realizar una campaña de crowdfunding es agotador y desesperante, hacerlo de manera competitiva ya me parece demasiado.

Supongo que el hecho de que los autores nos tengamos que acostumbrar a ser también vendedores se está convirtiendo en inevitable. La última vez que asistí a un curso sobre guión, uno de los profesores no paraba de repetir que hoy en día ya no basta con escribir y hacerlo bien, además hay que ser un comercial que sabe vender sus historias y captar la atención de los demás. No estoy de acuerdo y no me gusta y nadie me va a convencer de que esa es la senda correcta.

Mi opinión es que a los autores hay que cuidarlos, dejarlos que se concentren en su trabajo alejados de demasiados estímulos externos. Así que lanzarlos a la conquista de los dineros a través de una inacabable campaña no me parece apropiado. Lo acepto porque esas eran las reglas del juego y es evidente que nosotros elegimos participar, sabíamos donde nos metíamos y ahora de poco vale decir esto o lo otro.

Uniendo todo esto, el balance que puedo hacer es que el crowdfunding compensa si pides una cantidad de dinero por debajo de los dos mil euros y si no se alarga la campaña más de 30 días, todo lo que sobrepase estos términos puede romper los nervios a cualquiera.  

Seguro que si preguntas por ahí la gente te dirá "conozco un grupo de Navarra que consiguieron más de 7500 euros" o "el libro de Fulanito estuvo de campaña más de 90 días", por supuesto, no lo niego e incluso me parece genial, pero a día de hoy siguen siendo muy pocas las campañas basadas en este sistema en las que se piden grandes cifras y se consiguen, y son menos todavía las que se alargan más allá del mes y medio.

Que conste que con estas palabras no pretendo hacer un alegato contra el crowdfunding ni mucho menos pero debo admitir que no es para nada lo que me esperaba. Esta forma de financiarte te lleva a, por ejemplo, enfadarte con todos esos amigos que consideras como "de toda la vida" y que no son capaces de gastarse 7 euros para que saques adelante un proyecto. También te obliga a escribirte con gente a la que hace años que no ves para pedirles dinero o a hacer propaganda casi diaria a través de las redes sociales, y esto es muy gracioso, porque hay gente que confunde "apoyar" con darle al botón de "me gusta".

Pero sin duda lo más increíble de todo ha sido escuchar los cientos de excusas diferentes que me han puesto mis "amigos" para no invertir en mi obra, desde "con la que está cayendo" o "no me funciona internet" a "es que yo no leo nunca" o "acabo de leer tu mensaje, esta noche lo hago". Está claro que cada uno tiene su vida y su sistema de prioridades pero prefiero una respuesta sincera y directa a que me estén mareando o se hagan los sordos.

Es verdad que gracias a esta campaña hemos conseguido que nuestra Novela Gráfica se publique y a un día del final puede que incluso nos declaremos ganadores del concurso, pero creo que prefiero el modus operandi convencional de presentar un proyecto a las editoriales.

Eso sí, muchas gracias a todo el mundo que nos ha apoyado, a Libros.com y al jurado que nos nombró finalistas por esta oportunidad y a Vicente y a Agustín por haber compartido este camino con nosotros.

Nyx, los sueños de la Diosa está hoy muchísimo más cerca de ser una realidad que nunca y por duro que sea el trayecto lo importante es llegar al destino.
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