11 may. 2013

La verdad o cómo Batman perdió la línea.

Durante el año que estudié en La Factoría del Guión escribí alrededor de doce cortos. La mayoría de ellos respondían a las premisas planteadas por el profe, el señor Pedro Loeb. Sin duda sus comentarios, críticas, consejos y soluciones me resultan hoy en día bastante más acertados que en aquel momento, más que nada porque el mayor enemigo a la hora de escribir guiones suele ser el ego.

Uno de los ejercicios consistía en escribir un cortometraje de dos minutos. La idea era crear algo sencillo y que se pudiese grabar en la sala de la escuela como parte del mini curso de realización que se incluía en la diplomatura.

Mi corto no fue el seleccionado. En esta ocasión el elegido fue La mujer más triste del mundo escrito por Íñigo Cavia de la Torre. Así que lo grabamos en una mañana. Un tiempo más tarde, Yerko Espinoza hizo un reboot del mismo corto que podéis ver aquí:

(La mujer más triste del mundo).

Sin embargo me quedé con las ganas de llevar a cabo el guión que había presentado, así que con la ayuda del mismo Yerko Espinoza, de Michael S. Piñero y de Fernando Durán (todos ellos génesis de MALROLLO FILMS) lo grabamos en un pis pas. 

El resultado en vídeo lo he debido colgar en mi facebook unas doscientas veces, sé que tiene una fotografía cutre, una realización mejorable y un par de detalles prescindibles, pero puedo decir que cada vez que lo veo me sigo riendo. Su recorrido pasó por ser seleccionado en los festivales La Boca del Lobo y Pilas en Corto, además de conseguir un acuerdo de distribución con Diamond Phenix que permitió que se pudiese ver en un par de canales autonómicos.

A continuación dejo el  guión completo tal y como se quedó tras su tercera versión (en este caso la última) y a continuación el enlace al vídeo.



LA VERDAD

INT. CASA DE LUIS, SALA DE ESTAR – DÍA

La sala es pequeña, en el medio hay colocada una silla y enfrente a ella una cámara pequeña colocada en un trípode.
Entra LUIS (36) con barriga, barba, pelo corto, camiseta y vaqueros, mete una cinta en la cámara, le da al botón de grabar y se sienta

                            LUIS
             No sé por donde empezar.

Luis traga saliva y se frota los ojos agachando un poco la cabeza.

                            LUIS
             Tengo que dejarte Chari, sé que al
             principio no lo vas a entender y que
             todo te va a resultar difícil, pero
             no puedo seguir con esta mentira.

Luis se levanta de la silla, la rodea nervioso y se vuelve a sentar.

                            LUIS
Te quiero un huevo Chari tú sabes
             que te quiero, que, joder, esto no es por
             tí. Nadie. Nadie me ha demostrado nunca
             tanto amor como tú.

Luis traga saliva y se frota la cabeza.

                            LUIS
             Sé que soy un cobarde por decírtelo
             así, seguramente hubiera estado mejor
             decírtelo en persona, pero no tengo
             tiempo, me tengo que marchar. Tienes
             que entender algo. Te va a sonar muy
             pero que muy raro. ¿Te acuerdas de las
             vacaciones en Roma? Cuando desaparecí
             dos días.

Luis resopla y se tapa la cara, cada vez está más nervioso.


                           LUIS
             Mi hermano no se murió, no tengo
             hermanos. El chico que te presenté
             era un compañero de la facultad, le pagué
             cincuenta euros para que se hiciera 
             pasar por mi hermano.

Luis empieza a morderse las uñas.

                           LUIS
             No fui a ningún entierro, tenía una...
             una misión.

Luis junta las manos delante de la cara dando una palmada.

                           LUIS
             Ya lo he dicho. Tenía una misión
             porque... porque soy uno de esos tíos
             que tienen misiones, de esos que...

Luis se levanta sobresaltado de la silla, da cuatro pequeños saltos para intentar calmarse y vuelve a sentarse.

                           LUIS
                    (con voz ronca)
             Soy Batman.

Luis respira muy aliviado.

                           LUIS
             Soy Batman, Chari, el puto Batman,
             ya lo he dicho, no veas que agonía.
             Cinco años contigo escaqueándome por
             las noches, desapareciendo de las fiestas
             de tus amigos, dejando de ir a casa
             de tus padres.

Luis se toca la barba y mira hacia arriba.

                           LUIS
             Ha sido un gran sacrificio Chari,
             pero no puedo seguir con esto,
             no te puedo mentir más.

Luis se levanta y sale de la habitación.

Luis entra disfrazado de Batman y se sienta otra vez delante de la cámara. Está muy afectado.

                           LUIS
             Soy Batman Chari, es la puta verdad.
             Es la puta y trágica verdad. Por favor
             no se lo cuentes a nadie. No le enseñes
             a nadie esta cinta. Es por tu seguridad,
             si saben que en algún momento te he
             querido...no sé lo que puede pasar.
             Lo siento Chari, es por tu bien. Adiós.
             Siempre te querré

Luis se levanta, se acerca a la cámara, saca la cinta, se queda pensativo un instante y sale corriendo agarrándose la capa.


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