21 may. 2013

El caso Smith.

A finales de los años noventa, mientras la juventud de mi barrio se preocupaba de las cosas propias de su edad (espero que algún día alguien me explique qué demonios significa eso), yo llevaba una doble vida, por un lado era un adolescente un tanto reservado y tímido y por otro era un espía internacional dedicado casi en exclusiva a detener el gran impacto que iba a provocar el Efecto 2000 en nuestras vidas.

La verdad es que no debería hablar abiertamente de ello porque desvelar ahora todo esto puede provocar una crisis nuclear, pero me da igual, estoy harto de ser bueno y respetuoso, además los espías siempre han sido muy desagradecidos, algunos incluso te los encuentras por la calle y hacen como que no te conocen, así que se merecen que parte de todo esto salga a la luz.

En medio de la enorme investigación que llevamos a cabo nos dedicamos a interceptar todas las cartas sospechosas y nos encontramos casi por casualidad con un caso impresionante. El Señor Smith y el Señor Jackson se escribían en lo que parecía una relación normal entre un traficante de armas y su cliente, pero la cosa fue más allá.

A continuación podéis leer las cartas originales (aunque traducidas para su mejor comprensión).


Martes, 16 de Noviembre de 1999.

Estimado señor Smith:

Me dirijo a usted personalmente a través de una dirección postal que he encontrado en su página Web, ya que considero que ciertos temas no son los más idóneos para tratar por la red, y dado que usted hace gala de una brillante atención personal aprovecho la ocasión para exponerle algunas dudas acerca de los productos que tiene a la venta.

En primer lugar me gustaría saber por qué la pistola Ausperlitz de calibre 9mm de fabricación alemana, y que según las revistas especializadas “Bikinis y Balas” y “Dispara, Dispara, Dispara”, empieza a encasquillarse a partir de los primeros doscientos disparos, resulta mucho más cara (195 dólares más) que la reconocida y premiada Jonhston 75 de fabricación estadounidense.

No es que me embargue un sentimiento patriótico a la hora de plantearle esta cuestión, pero si por ejemplo mi hermana se viese acosada por algún blancucho pervertido, me gustaría, y siempre con afán de defenderla, poder pegarle más de doscientos tiros seguidos a esa escoria caucásica, y no tener que emprenderla a culatazos, que ya sabe usted que tal y como están los tiempos en los que vivimos, enseguida le acusan a uno de ensañamiento.

Por otro lado también me gustaría saber, y espero que esto no consuma demasiado su tiempo y su amabilidad, por qué vende usted los cartuchos para recortada de uno en uno, ya que creo que sería mucho más idóneo para el consumidor que los vendiese cuando menos en cajas de cinco. Esto permitiría una mejor organización al llevar a cabo un trabajo cualquiera.

Me explico: imagínese que un día decide atracar un banco, una sucursal normalita, no hace falta que sea la reserva federal, y al planear el asalto opta por llevarse cuatro cartuchos para la recortada. Al entrar, como es costumbre, dispara dos veces al techo para crear un ambiente de tensión y llamar la atención, luego dispara una vez contra el cristal de seguridad para meter algo de presión a la bella chica que hay detrás del mostrador y acto seguido dispara contra el guarda de seguridad pasado de kilos que se pone nervioso y quiere hacerse el héroe. Ya se habría quedado sin cartuchos, ¿y si llega la policía? ¿Cómo pretende escapar? ¿O es que acaso usted los estrangularía uno a uno con la media de la cabeza? Definitivamente no, no lo haría.

Sin embargo, si usted hubiese comprado una caja de cinco cartuchos seguramente llevaría uno más encima y eso le abriría un abanico de posibilidades casi infinitas, ya podría coger de rehén al director del banco e intentar negociar una huida en helicóptero, e incluso en un momento de desesperación podría suicidarse, ahorrándole a sus familiares y amigos el mal trago y la vergüenza de tener que ir a visitarle a la cárcel.

Piénselo Sr. Smith, hay determinadas actividades para las que es mejor ir bien surtido.

Por el momento nada más, se despide muy atentamente:

Jonah Jackson


Viernes, 19 de Noviembre de 1999.

Amigable Señor Jackson:

Ante todo querría agradecerle su interés por adquirir sus productos en Smith Armas y Protecciones aunque me veo obligado a llevarle la contraria en alguno de sus apuntes.

Hace ya 25 años que empecé en el negocio de las armas, primero de manera casi clandestina, para afianzarme más tarde en la clandestinidad absoluta gracias a este maravilloso país tan lleno de oportunidades para todos.

¿Por qué es más cara la Ausperlitz que la Jonhston 75? Pues es muy sencillo: esa pistola alemana es heredera directa del modelo que empleaban las SS para dispararle a los judíos, y usted dirá “menuda barbaridad”, pero en este negocio las cosas funcionan así, si usted vende una pistola que a sus espaldas tiene una tradición de haber matado a miles de judíos, el arma se revaloriza, dese cuenta de que hoy en día es mucho más difícil dispararle a un judío que a cualquier otro, especialmente si como en el caso de la Jonhston 75 sólo la compran los negros pandilleros para pegarse tiros entre ellos, además no hacen más que malgastar balas para acabar como mucho hiriéndose en las piernas o los brazos.

Es pura estadística, sin contar por supuesto, que es un arma de importación, con un diseño que ralla la perfección y un acabado casi perfecto. No haga caso de la revista “Bikinis y Balas” por favor.

Sabía usted que en esa publicación utilizan modelos menores de edad para las fotos con las que luego se masturban un montón de vejestorios republicanos y niñatos recién salidos del colegio. Hace tiempo que perdieron la credibilidad cuando en uno de sus artículos recomendaban el chaleco antibalas especial Fortson para mujeres con talla de pecho superior a la 105 con un titular que decía: “el chaleco de la Primera Dama”, ¡habrase visto! ¡qué cara más dura!, no hace falta ser el tío más listo de América para saber que la Sra. Presidenta no llega ni a la 95. Si fueron capaces de eso ya se dará cuenta de lo que pueden hacer por desprestigiar una pistola alemana.

Por otro lado no acabo de comprender esa necesidad tan grande de comprar la munición por cajas, no será, sin ánimo de ofender, que tiene algún problema de puntería, si es así, mi primo Julius Smith tiene una escuela de tiro en la 53 con Arlington que funciona de maravilla, los paneles tienen forma de personajes famosos, y si consigue destrozar el de Robert DeNiro en Taxi Driver le regala una manzana de caramelo y un vale para dos rosquillas caseras en Mámas. Si va usted de mi parte es posible que le haga descuento, y si lo hace déle recuerdos míos que no lo veo desde Navidad y le dice que aún tiene mi VHS con los partidos de los Knicks.

De todos modos, si vendo la munición por unidades es por una simple cuestión de rentabilidad, traficar con armas es una tarea laboriosa y no da tantos beneficios como quieren hacer creer en las películas, por eso hay que intentar sacar rendimiento a todo lo que se vende. Aún así si usted quiere yo le regalo una caja de cartón por cada cinco unidades que me compre, así yo no pierdo dinero y usted tiene la sensación de estar comprando por cajas.

Por último déjeme hacerle una recomendación, si va usted a atracar un banco no sea cutre hombre, no se lleve una recortada. Mire, tengo de oferta unos subfusiles tipo uzi espectaculares, son mucho menos aparatosos que una escopeta, más rápidos de disparar y no tiene que preocuparse de estar recargando cada dos por tres, además piense en la espectacularidad que le da a su trabajo el poder disparar unas buenas ráfagas.

Si le interesa avíseme, le puedo dejar dos con quinientas balas por dos de los grandes y le regalo un chaleco Westinson que aguanta hasta tres disparos en el mismo sitio.

Por mi parte nada más espero haberle sido de ayuda.

Servicialmente:

Steve Smith


Jueves, 25 de Noviembre de 1999.

Querido Steve:

Permíteme que te tuteé a partir de ahora, la confianza que hemos creado en los últimos días creo que ya nos permite ser un poco más informales.

El precio que propones para los subfusiles me parece muy acertado, diría incluso que es una ganga, pero mi padre me enseñó que en esto de las armas ninguna oferta es lo suficientemente buena porque al final todas valen para lo que valen.

Así que resulta que eres primo del viejo Julius ¿eh?, qué pequeño es el mundo. Conozco muy bien a ese hombre. Tengo por costumbre probar todas las armas que compro en algún campo de tiro legal antes de tener que comprobar en medio de un tiroteo con otros pandilleros que la mira de mi rifle está desviada o que mi nueva pistola no tiene la potencia que esperaba.

La calle Arlington me queda muy cerca de casa así que el garito de tu primo Julius siempre ha sido ideal para mi y para mi gente. He pasado días enteros allí dentro hablando con tu primo de los Knicks, tomándonos unas cervezas e incluso planeando atracos de poca monta. No es que tu primo colaborase directamente, ¡qué va!, él siempre nos decía que ya tenía ganados los garbanzos, pero sí que aportaba muy buenas ideas y siempre recordaré que nos enseñó una lección básica: hay que dejar siempre vivo al dependiente que esté en la tienda – decía – así sabes que la próxima vez que vayas ya tienes más de la mitad del trabajo hecho.

La verdad es que en el último año y medio había abandonado un poco la relación con el viejo Julius, ya sabes, que si la familia, que si las obligaciones y ya apenas tenía tiempo para nada. Pero al recibir tu última carta me dije: Joder Jonah, nunca es tarde para visitar a un amigo.

Así que compré una buena botella de vino francés, aunque debo reconocer que a mi esas mierdas europeas no me van, no por nada, es que no entiendo que una bebida ácida y que mancha los dientes esté tan bien considerada, y me planté delante de Julius. ¡Qué alegría se llevó el cabronazo! Estuvimos hablando durante horas e incluso me estuvo contando tus líos amorosos y lo de la red de prostitución y todas esas cosas. Menuda familia tenéis ¿eh?

Y nada que después de mucho parlotear conseguí que me devolviese tu cinta con los partidos de lo Knicks y me dijo que estuvo a punto varias veces de grabarle alguna cosa por encima pero que finalmente se contuvo porque en el fondo te aprecia.

El caso es que, y no sé muy bien como decirte esto, después de un rato la cosa se torció un poco, yo creo que la culpa fue de la botella que llevé, los franceses serán muy buenos haciendo algunas cosas, pero estoy convencido de que los licores no son lo suyo. 

Cuando terminamos de beber tu primo me miró muy fijamente y me agarró de los hombros, se le pusieron los ojillos llorosos y yo creí que el tipo iba a hacerme algún tipo de confesión. Pero no. Lo que hizo fue meter su apestosa lengua en mi boca mientras bajaba una mano por mi espalda hasta apretarme bien fuerte una cacha.

Supongo que todo esto te impactará del mismo modo que me impactó a mi. ¿Tu primo Julius un maricón? Nunca lo hubiese imaginado, así que hice lo mejor que se podía hacer. Durante un instante pasó por mi cabeza la idea de sacar mi vieja Ronaldson de 9mm y pegarle un tiro o dos o tres, pero mientras mi mente hablaba de violencia mi corazón ya se había envuelto de amor, así que me dejé llevar y acabamos enredándonos en la sala de tiro entre los muñecos de Gary Cooper y el presidente Clinton.

Como te imaginarás esto ha dado un vuelco a mi vida, si en la pandilla se enteran de algo así no sabría decir qué pasaría pero seguro que nada bueno y mi mujer y mis hijos terminarían enterándose.

En fin, que tu primo Julius y yo nos vamos a San Francisco a empezar una vida nueva, te mando una foto que nos hicimos el otro día en el parque para que veas que estamos realmente enamorados y te doy las gracias porque de no haber sido por ti nunca hubiese tenido ocasión de despertar estos sentimientos que estaban ocultos en lo más profundo de mi ser. Gracias, Steve.

Por cierto, para establecernos los primeros meses vamos a tener que hacer unos trabajillos así que voy a necesitar esos subfusiles tipo uzi de los que hablamos, un par de granadas de mano, una Ausperlitz para tu primo y un par de chalecos Westinson (mira a ver si los tienes en otro color que no sea el negro, es que no consigo que me combinen con nada).

Nada más, muchas gracias por todo y seguimos en contacto.

Un beso.

Jonah Jackson.       

Esta fue la última carta que se cruzaron Smith y Jackson. Lo siguiente que supimos fue que Smith no encajó del todo bien las noticias relativas a su primo y dos días más tarde, en portada del New York Times se podía leer:

TIROTEO EN LA CALLE ARLINGTON CON LA 53
mueren dos personas y un negro.

Espeluznante. 
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