14 may. 2013

Compañeros de merienda, el monstruo de Florencia.


La noche del 22 de Mayo de 2010 escuché en la radio el programa Milenio 3. La verdad es que tenía cierta costumbre de hacerlo ya que me gustan las historias de misterio, conspiraciones y demás pero sin llegar al tratamiento sesudo que le dan en otros lados.

En esa ocasión el programa trataba de un caso del que no sabía nada y que se conoce como El monstruo de Florencia, una serie de asesinatos sin resolver ocurridos entre 1968 y 1985 en la ciudad de los Médicis.

Eran crímenes espantosos en los que fueron asesinadas parejas de amantes que acudían a descampados y sitios solitarios a mantener relaciones.

Los hombres eran sorprendidos por la técnica del farol (muy de moda en la caza de perdices durante unos cuantos años) que consiste en deslumbrar a la víctima dejándola prácticamente ciega durante el tiempo suficiente como para pegarle un tiro sin que llegue a saber siquiera de donde viene.

Pero lo realmente atroz era el trato recibido por las mujeres ya que en varios casos se les extrajeron los genitales por completo con cortes de una precisión casi quirúrgica.

Durante años este caso ha permanecido sin un culpable claro y a día de hoy sigue abierta una investigación. Son varios los que han hablado en algún momento de contar "toda la verdad" y siempre que alguien ha dicho algo parecido, ha muerto al poco tiempo. Si alguien siente curiosidad por este caso concreto puede consultar este blog o este otro. 

A principios de 2011 tenía que escribir una escaleta como parte de un ejercicio en la diplomatura y decidí hacer una adaptación relacionada con estos asesinatos. Para el título escogí un topicazo: El Monstruo, y en una serie de pasos contaba la historia de un periodista de sucesos de los años 60 envuelto en la investigación de los primeros asesinatos. Para ello, Juanma (que así se llamaba) se valía de la ayuda de una inseparable compañera de aventuras, una escritora de novelas negras y que además ejercía como la otra parte de una tensión sexual sin resolver.

Entre aventuras, vinculaciones con la iglesia, más crímenes y adoradores de Savonarola la trama llegaba hasta un clímax en el que el bueno de Juanma se veía obligado a decidir entre su razón y su fe para acabar apretando el gatillo y liberando así a la ciudad de un malvado asesino.

Muy contento con mi historia llena de clichés, me aventuré a escribirlo sin más, creando un puñado de escenas dialogadas que algún día sacaré del cajón. Y sucedió que en verano de 2011 y por casualidad volví a escuchar el Milenio 3. Era una reposición, el mismo programa.

Escucharlo de nuevo me motivó para investigar un poco por mi cuenta. Descubrí que la misma historia ya había sido llevada al cine y la televisión varias veces en producciones de dudosa honorabilidad, e incluso empezaron a surgir rumores sobre Tom Cruise y George Clooney interesados por llevar el caso a Hollywood.

Por un lado me decepcioné un poco y por otro me sentí bastante aliviado ya que mi guión cada vez me gustaba menos. Así que El Monstruo se fue al congelador.

En Diciembre de 2012 comencé a buscar a alguien que ilustrase otra novela gráfica, Risas Enlatadas (de la que hablaré otro día) y para ello coloqué un anuncio en varios foros y portales. Un par de días después de haber encontrado pareja recibí un nuevo mensaje.

Medellia Gray, una ilustradora con muchísimo talento (como podéis comprobar aquí) tenía ganas de hacer un cómic. 

En ese momento tenía en mente un par de cosas y una de ellas era rescatar el guión que había enterrado hacía más de un año, así que abrí el archivo y ¡horror! no había manera de recuperarlo, resultaba tan rancio, tan lleno de ideas repetidas mil veces que era insalvable. 

En un último intento probé a desestructurar la trama, a contarla de atrás hacia delante, a ambientarla en otro lugar e incluso a involucrar en los crímenes directamente al Vaticano. Hasta que al fin me encontré con algo que empezaba a gustarme, contarla desde distintos puntos de vista.

Y comenzó a tomar forma. Elegí contar la historia desde la primera víctima, Bárbara Locci, para tratar de entender cómo fueron sus últimos días y qué la vinculaba con los crímenes. Pero también desde la óptica de Francesco Narducci, un médico que "se suicidó" tras fanfarronear varias veces y querer hacer creer a la alta sociedad italiana que conocía "la realidad" sobre el monstruo de Florencia. 

Además su padre, Ugo Narducci, un hombre de gran prestigio y miembro importante de una logia francmasónica tenía tantísimos elementos interesantes que era necesario convertirlo en un personaje más.

Ya había unos cuantos nombres, pero faltaban los imprescindibles. Pietro Pacciani, Giancarlo Lotti y Mario Vanni fueron imputados y condenados por cometer los crímenes atribuidos al Monstruo de Florencia.

Pacciani era el principal sospechoso y se le condenó por ser el autor de siete de los asesinatos, pero en 1996 fue absuelto por falta de pruebas. Entre sus frases recurrentes figuraba la desconcertante: Soy más inocente que Jesucristo.

En 1997 Lotti declaró haber participado en al menos cinco de los crímenes con sus dos amigos y poco más tarde, ya en el 98, Pacciani apareció muerto en su casa con los pantalones bajados y una sobredosis de pastillas.

Lotti y Vanni fueron sentenciados a pasar 26 años en la cárcel, el primero murió en cuatro años, el segundo en diez.

Así que ya estaban todas las piezas. Entre Medellia y yo construimos una escaleta que tocara todos los puntos de vista. No se trataba de esclarecer nada, ni de buscar culpables o resolver un caso imposible, sino de intentar buscar en aquellos que estuvieron involucrados el motivo que les llevó a ello. Desde la ficción y dejándonos llevar por la historia.

En próximas fechas llegarán las primeras páginas, después toca el dossier y de nuevo la batalla de las editoriales, la verdad es que creo que puede funcionar pero todo eso ya se verá.

Por cierto, el título hace referencia a algo que me sigue poniendo los pelos de punta: durante el juicio Vanni fue preguntado por su relación con Pacciani y Lotti. De modo frío y con media sonrisa en la cara respondió "éramos Compañeros de merienda"   


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