24 mar. 2017

Clan Sanaka - Capítulo 1 - El entierro

Han venido desde Tokyo. La vergüenza no podría ser mayor. Llevamos décadas diciéndoles que somos un gran clan, que controlamos todos los negocios turbios de la nueva sociedad. Tenemos asesinos, prostitutas, dealers e ingenieros. Aún manejamos el mercado de Sints modificados previos a la variable Pinnochio. Podemos organizar muertes limpias, ofrecemos cualquier tipo de perversión sexual o te conseguimos la droga que más te apetezca a cambio de un puñado de créditos.

Pero vivimos bajo tierra, en los viejos túneles del metro de una ciudad que antiguamente se llamaba Madrid y que hoy en día va cambiando de nombre tan rápido como quiere la Corporación que la domina.

La línea en la que nos instalamos es la más profunda. Mi padre bromeaba a menudo conmigo y con mis hermanos. Nos decía que sólo unos metros más abajo vivía un dragón, y que si le ofrecíamos un buen trato, nos ayudaría a derrotar a nuestros enemigos. No existe ningún dragón. Mis hermanos murieron por una sobrecarga neuronal enganchados al Caudal General. Estaban buscados por la PDI como miembros del Clan, detectaron sus patrones de pensamiento en una conexión cualquiera y les frieron el cerebro. Azumi buscaba información sobre los primeros meses de lactancia de un niño híbrido. Estaba embarazada de un Sint. Kova estaba tratando de romper la seguridad de una plataforma de crédito. Quería apostar en Las Arenas y no le quedaba un pentel. Ahora ninguno de los dos puede ayudarme a enterrar a papá.

Recuerdo que hace casi tres décadas se empeñó en que fuese a estudiar uno de los programas de formación que ofrecen las Corporaciones. Decía que si no aprendía lo que ellos enseñaban, si no comprendía la manera que tienen de educar a las masas, jamás podría contraatacar. Me inscribí en BioTecnología e Implantes. Lo ofrecía Xiamu Tech, que fue absorbida un lustro después por Greenwalk, los desarrolladores del primer cableado del Caudal General. Aprendí mucho, eso es innegable. Puedo instalar un brazo mecánico en casi cualquier organismo vivo y conseguir que tenga casi total autonomía. Podría incluso sustituir un ojo humano por una prótesis con el tiempo suficiente, los utensilios necesarios y una dosis muy potente de algo que me equilibrase el pulso. Pero todo eso está obsoleto. La misma palabra 'prótesis' es algo arcaico. Sólo existe algo parecido en mercados tan ocultos que ni siquiera los controlamos nosotros. Ahora todo se hace de otra manera. Tal como hicieron conmigo.

Hace tres años perdí un brazo en un accidente. Tenía prisa. Había ido a recoger un paquete de información al otro extremo de la ciudad. Necesitábamos que no estuviese digitalizada para evitar un robo o una alteración. Así que recurrimos al papel aún sabiendo que está prohibido. Todo era muy simple, entrar, recoger un maletín y marcharse. Y así fue, pero la mala suerte quiso que nada más pisar la calle un hombre tropezase conmigo, el maletín salió por los aires, cayó al suelo, se abrió y esparció decenas de papeles delante de todo el mundo. La gente gritó como si estuviesen viendo un asesinato. Es curioso pensar lo idiotas que nos hemos vuelto. Gritaban y señalaban: ¡Papeles, papeles! Nunca he estado en un circo, pero debía parecerse a aquello, un espectáculo absurdo. Recogí lo más rápido que pude y eché a correr como loco. Me atropellaron. Un Sint en moto. Meses más tarde averigüé que era un Sint en nómina de Greenwalk, papá decía que era una casualidad, pero papá me enseñó hace tiempo que esas cosas no existen.

Perdí el brazo. Quise que me instalasen una prótesis, me dijeron que ya nadie las llevaba, que no era aconsejable y que ahora se empleaban métodos mucho mejores. Me inocularon un V-1934T, un virus tecnólogico. Metieron en mi sangre cientos de nanobots que se encargaron de reconstruirme el brazo desde dentro y además, como si fuese un obsequio, mi nuevo brazo me permitiría tener un punto de acceso limpio al Caudal General. Me habían convertido en una terminal. Y hasta ahí todo bien, pero hubo un efecto secundario, un puñado de nanobots se quedó estancado en una arteria, es algo poco habitual, normalmente terminan el trabajo y se expulsan con la orina, pero esta vez hubo un problema. Algo provocó que se les acabase la autonomía antes de salir del cuerpo, quedaron flotando en el torrente sanguíneo y llegaron hasta un punto en el que colapsaron una arteria. Perdí la visión total del ojo izquierdo y un sesenta por ciento del ojo derecho. Tengo acceso a toda la información del mundo desde mi brazo, puedo comprobar en menos de un segundo qué tiempo hace en otro continente, cuáles son los beneficios de una gran Corporación en el último año o qué modelo de Sint debo adquirir si me gusta la cocina europea, pero soy incapaz de afeitarme sin trazar un patrón de movimiento para mi brazo, si lo hiciese a “simple vista” acabaría rodeado de mi propia sangre.

El asunto de los papeles se solucionó bien. Papá se encargó de que los Magistrados a los que llegó la denuncia considerasen aquellas hojas como una pieza de coleccionismo digna de estar en un museo. Ni siquiera leyeron lo que ponía en ellas. Nadie quiso echarles un vistazo. Un hijo del gran Sanaka aparece con un maletín lleno de papel, lo mejor será siempre no preguntar. Ese era el poder de papá. Y ahora está muerto.

Rodeado de ratas. En un túnel húmedo y repugnante. En las paredes hay hileras de azulejos que algún día fueron blancos. Tenemos pantallas por todas partes que nos traen información del exterior. Somos lombrices, hormigas, insectos. Un día tuvimos la Torre Sanaka, el edificio más impresionante de la ciudad. Ahora apenas quedamos cincuenta hombres y mujeres fieles a una idea: no vamos a dejar que las Corporaciones ganen esta guerra, los Sints son nuestro pecado y su exterminio será nuestra redención. Pero ¿cómo lo vamos a hacer? ¿cómo demonios vamos a derrotar algo tan poderoso? No lo sé, aún tengo mucho por hacer antes de dedicarme a la guerra. Ya enterré a dos hermanos, ahora toca enterrar a papá.

Pasamos dos días decorando una de las viejas estaciones. Colocamos flores rojas conformando un pasillo. Sintéticas, por supuesto, ya nadie cultiva flores vivas. Quitamos la luz artificial y pusimos una hilera de grandes cirios que al menos daban un poco de calidez a un momento tan sombrío. El primero en hablar fue Josef, secretario personal de papá durante la última década. Dijo que había sido un hombre amable y comprensivo. Que siempre le había tratado bien y que incluso se había ofrecido a apadrinar a su tercer hijo. Era mentira. Todo. Papá había contratado a Josef porque le gustaba su mujer, de hecho le gustaba tanto que se acostaba con ella y le obligaba a mirar. Yo tengo bastante claro que ese hijo que papá se negó a apadrinar es en realidad mi hermanastro, pero no tengo ganas de comprobarlo, bastantes familiares he perdido ya.

Después habló Rika, una de las ingenieras que modificaba Sints para cometer crímenes. Agradeció al Clan Sanaka la posibilidad de tener un laboratorio propio que le permitió convertirse en toda una eminencia. Se inclinó ante el ataúd y beso la frente del cadáver. Fue un acto bonito. Melodramático, pero bonito.

Y después me tocó a mi.

Sanaka significa antiguo, que procede de la antigüedad. Los nacidos bajo este nombre poco común, son hombres y mujeres de gran sabiduría. Están predestinados a grandes cosas, a ser referentes si deciden adentrarse en el mundo de las artes y a ser inmensos si se dedican a los negocios. Mi padre fundó este Clan y le puso su nombre: Sanaka. Y ahora ya no está él para mostrarnos su grandeza. Nos ha dejado una gran tarea: recordar su nombre por siempre. Debemos honrar lo que significa y recuperar nuestro lugar allá arriba. Vamos a salir de los túneles, puede que tardemos en conseguirlo, pero volveremos a la superficie, entraremos en la Torre Sanaka y demostraremos que sigue siendo nuestra.

Me emocioné. En un principio iba a fingir la emoción, pero conseguí emocionarme de una vez. Hasta que escuché los aplausos. Secos, lentos, rodeados de silencio, sólo clap, clap, clap, clap.

Perfecto, primo, un gran discurso, sí señor.

Había venido desde Tokyo. Que vergüenza. Mi primo Kosuke acababa de llegar. Sin previo aviso, rodeado de cinco mujeres de aspecto amenazante y con ese tono sarcástico tan reconocible. Ahora sabe que somos poco más que conejos asustados en su madriguera. Qué vergüenza, que terrible vergüenza.


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25 ene. 2017

La La Land - Opiniones poco fundadas (S02E02)

LA LA LAND - PUEDE CONTENER SPOILERS

El musical fue el último de los géneros en llegar al cine y comparte con el western el ser un género netamente estadounidense. Nadie fuera de los Estados Unidos hacía musicales y tardaron bastantes años en hacerlos.

Hay que comprender que no existe un género más artificial que el musical. Cualquiera de los otros géneros clásicos: el cine de gángsters, el cine romántico, las comedias o los westerns, tienen sus propias características y una ilusión de realidad más o menos conseguida. Los musicales nunca han necesitado esa sensación. Nunca han buscado que te creas que la gente se pone a cantar y a bailar sin más para expresar todo tipo de emociones. Por eso son maravillosos, porque generaron una nueva manera de contar historias completamente diferente a todas las demás.

Pero La La Land no es sólo un musical más. Es una historia que funciona con y sin números musicales, porque aborda otro clásico del cine estadounidense: la persecución incansable de los sueños. Algunos dirán que es algo visto miles de veces, que es otra historia sobre artistas que deben esforzarse mucho para conseguir sus metas. Y sí, lo es. Es evidente. Pero el "qué", es decir, aquello que cuentan las películas en Hollywood, dejó de ser original en los años 30 y desde entonces estamos envueltos en una tremenda fascinación por el "cómo". 

Y en el "cómo" es donde La La Land es perfecta. Desde el espectacular plano secuencia que abre la película hasta la secuencia de montaje final capaz de emocionar como pocas cosas que haya visto. Porque esta peli va de eso: de emociones. Algo de lo que deberían ir todas las historias, pero que sólo unas pocas lo consiguen. 

Debo reconocer que no soy ningún fan del género, sí que me gustan algunos clásicos porque eran brillantes, debí ver Grease unas cuarenta veces siendo un chaval y nunca soporté Moulin Rouge. Sin embargo, mientras veía esta peli no paraba de recordar el inicio de la serie documental La Historia del Cine: Una Odisea. Dice: "a finales de 1800 apareció una nueva forma artística, nos recordaba a los sueños. El cine es una gran industria multimillonaria, pero no la mueven ni la taquilla ni el entretenimiento, sino la pasión". Creo que es muy importante recordar eso al ver una peli de este tipo. 

La La Land es pasión, es pura emoción y es sueño. Seguro que habrá gente dispuesta a echarle mierda encima por cualquier cosa, pero da igual, esta peli ya es un clásico que además rinde homenaje al más peculiar de todos los géneros cinematográficos. 

Mi recomendación es: si aún no la has visto vete a verla y si ya la has visto vuelve a hacerlo.




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8 ene. 2017

Silencio - Opiniones poco fundadas (S02E01)

SILENCIO - PUEDE CONTENER SPOILERS

Hablar de Martin Scorsese o de cualquiera de sus obras requiere siempre cierta reverencia. No obstante, al ver alguna de sus pelis, deberíamos ser conscientes de que nos encontramos ante uno de los grandes, uno de esos que conforma el panteón de aquello que se llamó el Nuevo Hollywood y que sigue dando muchas alegrías a los que disfrutamos con el buen cine. 

Eso no quiere decir que todo lo que haga sea incuestionable o que no se le pueda dar algún palo de vez en cuando. De hecho, la primera vez que me fui indignado de una sala de cine, antes de que la película terminase, fue con Gangs of New York. Sé que muchos la consideran una muy buena peli, pero a mi me pareció tan aburrida que preferí marcharme. No la he vuelta a ver, me imagino que en algún momento lo haré, pero aún no me he atrevido. 

Silencio no entra dentro de mis pelis favoritas, no creo que sea una buena obra por más que nos intenten vender eso de que Scorsese lleva veinte años escribiéndola, ni siquiera creo que sea una de las normalitas. 

Siempre es muy difícil abordar dos tipos de conflictos en el cine. Uno son los conflictos políticos, ya que es muy complejo el buscar un punto de vista. Si te descuidas, si no mides bien, enseguida puede parecer que tu película es poco más que un panfleto propagandístico que busca hacer un poquito de proselitismo. Y ojo, habrá a quien eso le parezca estupendo, pero yo prefiero sacar conclusiones de aquello que veo y no que me las den machacadas.

El otro conflicto difícil de trabajar en este sentido es el religioso. Cuando un protagonista o una sociedad tienen ante si un conflicto que tiene que ver con la fe, es decir, con creencias que van más allá de aquello que se puede demostrar de manera empírica, siempre se puede revelar una contienda muy visceral. Porque es muy difícil convencer a alguien de la existencia de Dios, es realmente complicado hacer creer a alguien, convertirle o atraerle hacia una fe determinada. 

Silencio va de eso, Va de como los sacerdotes cristianos trataron de evangelizar en Japón durante el siglo XVII y la persecución y muerte que sufrieron por ello. Su punto de vista se sitúa en el de dos jóvenes sacerdotes que le insisten al jefe de su orden para ir a Japón a rescatar a Ferreira, su antiguo mentor desaparecido por culpa de esas persecuciones que sufren los cristianos.

En su viaje, esos dos muchachos y, en especial uno de ellos, Rodrígues, vivirá una lucha contra diferentes ámbitos. Primero luchará por seguir evangelizando en aquellos pequeños pueblos en los que le escuchen a pesar del riesgo que supone. Después luchará contra el inquisidor que le captura por tratar de demostrar la fuerza de su fe y finalmente luchará consigo mismo tras apostatar y convertirse en un ciudadano japonés que persigue cualquier indicio de cristianismo que pueda encontrar por orden del mismo inquisidor. 

Todo esto resulta muy interesante y está, como no podría ser de otra manera, magistralmente contado por el señor Scorsese. No me atrevo a poner en duda su capacidad cinematográfica a estas alturas, sólo faltaría. El problema viene cuando el posicionamiento del autor está tan marcado hacia un lado. 

Silencio, gracias a ese punto de vista escogido, se posiciona claramente en un punto en el que sólo cabe compadecer a los pobres cristianos perseguidos y torturados. 

Los personajes japoneses se dividen en tres grupos: los fieles cristianos a los que se idiotiza un poco, los crueles soldados torturadores y los orgullosos mandatarios sin escrúpulos que además mantienen una preciosa sonrisa mientras te joden. 

Esta caracterización de los japoneses me sacó completamente de la película, algo a lo que sin duda contribuyó el terrible doblaje y la absurda tendencia que seguimos teniendo en España de ponerle voces ridículas a los extranjeros, independientemente del idioma que hablen en cada momento, seguimos haciendo el tonto cuando doblamos a los rusos, a los alemanes, a los franceses y a los japoneses. 

Entre estos tres factores: la caricaturización de los malos, el ensalzamiento de la fe cristiana y un doblaje espantoso, Silencio me provocó la sensación de estar viendo una película de esas que trata de convencerme de algo y eso, a estas alturas, no me gusta un pelo. 

De todos modos volveré a verla, al menos con esta no me ocurrirá como con Gangs of New York

Mi recomendación es: vete a verla y si encuentras una sala donde la pongan en versión original lánzate a ella.    


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31 dic. 2016

Tres proyectos (personales y un poco chorras) para acabar y empezar el año

2016 ha sido un año muy loco en el que se han mezclado cosas muy buenas y cosas muy malas, pero no voy a entrar a hacer balance porque ya lo he hecho otras veces y al final es un coñazo.

Sólo voy a comentar los tres proyectos personales más tontunos que estoy llevando a cabo y que espero poder terminar en 2017. 

El primero son las "Opiniones poco fundadas", las críticas, reseñas y opiniones que voy escribiendo sobre las películas que voy viendo en el cine. Arranqué la lista con "La chica danesa" en Enero de este año y la terminé con "La llegada" hace unas semanas. En total fueron 25 y se me quedaron por escribir la de "Rogue One", la de "Assassins Creed", la de "Que Dios nos perdone" o la de "La Doncella", así que he ido al cine este año casi 30 veces, lo cual, en 52 semanas no está nada mal. 

Mi propósito con este "proyecto", es seguir adelante, lograr ir al menos una vez a la semana y abandonar esa tendencia un poco idiota que tengo de ir a ver blockbusters palomiteros y acercarme a ver más cine independiente y de autor. No por nada en especial, es que es mejor y ya.

El segundo son las "101 maneras que tiene Yamcha de morir", una serie de fotografías en las que voy mostrando las diferentes muertes de Yamcha que se me van ocurriendo. Creo que es la tontuna más grande que me he propuesto nunca, pero es taaaan divertido. No voy a poner todas las muertes que he hecho hasta ahora (podéis verlas en Instagram), pero sí las que a mi me parecieron mejores:


Ésta fue del día en que Yamcha votó a Donald Trump por su promesa de mantener
lejos a los Guerreros del Espacio. Era todo una treta para ganar votos.



Ésta fue del día en que Yamcha quería leer algo, cogió un libro de la estantería
y ¡oh, fatalidad!, fue a escoger el mismo en el que se vio morir. No lo pudo
soportar.


Y ésta fue del día en que se dio cuenta de que ya no podía soportar
más lo de Bulma y Vegeta. Cuando llegué a casa me lo encontré colgando
de una soga y a mi gata con un disgusto terrible.

Y el último proyecto personal (y un poco chorras) que he empezado en 2016 es Historia Suelta, un espacio en Tumblr en el que quiero escribir cosas muy cortas de lunes a viernes y durante un año. Me he autoimpuesto una serie de normas para ello: 

1.- Nada de autocensura, si ese día quiero escribir cochinadas, las escribo, si quiero escribir sobre los recuerdos que guardo de mi infancia lo hago. Esto lo hago así porque hace mucho tiempo que dejé de notar la sensación de "libertad total" a la hora de escribir y me he propuesto recuperarla.

2.- Sólo puedo dedicar 25 minutos por texto, tiene que ser algo rápido y prácticamente vomitado sobre el teclado, no quiero que el hecho de pensar demasiado sobre lo que quiero escribir, condicione el resultado o lo haga menos emocional. 

¡¡Y ya está!! además de los varios proyectos de cómic, la novela en la que estoy enredado y varias cosas que se están gestando, estos son mis tres proyectos personales y chorras para 2017. Hala, espero que los disfrutéis tanto como yo.

¡Feliz año! 


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25 nov. 2016

Sangre en el suelo (V) - Títeres en Sicilia

Ya sólo quedan 9 días para que termine la campaña de crowdfunding de "Sangre en el suelo" y estamos muy cerca de conseguir el objetivo que nos propusimos. Así que, muchas gracias a todos los que habéis participado y ayudado en la difusión. Hemos tenido un montón de oportunidades para contar nuestro proyecto tanto en medios especializados como en prensa convencional. 

Y además hemos tenido la gran suerte de contar con la ayuda de varios amigos para generar material extra con el que enriquecer la historia que hemos creado. 

El libro que acompañará a "Sangre en el suelo", llevará por título "San Francisco Stories" y nos permitirá conocer diferentes momentos de vida de los sospechosos de haber matado a Jack Shermann. 

Hoy es el turno de uno de esos relatos. Trata sobre mi personaje favorito del libro, crupier del casino Salina y amigo de Jack Shermann, el siciliano Jimmy Falco. Está escrito por Adrián Benatar e ilustrado por Adela Quiles. 


TÍTERES EN SICILIA

Adrián Benatar

Su parte favorita era cuando Carlomagno derrotaba a los lombardos. Los colores de las telas de sus ropas de guerra, montado en su caballo. Era capaz de imaginar la quietud de los gritos, los relinchos, el rechinar las armas mordientes. Jimmy contemplaba, sin perder detalle, el pequeño escenario de la “Opera dei Pupi” mientras su hermano Salvatore mordisqueaba sus propios dedos para aliviarse el dolor de los dientes incipientes. Las noches en Sicilia siempre eran templadas, quizá era lo que más de menos echaba en falta desde que se había visto obligado a viajar al Nuevo Mundo. 

Su padre esperaba tras la marabunta de niños a que la obra de títeres acabara. En casa les esperaría un cuenco de sopa aguada y fría; y su padre también los arroparía con la misma falta de calidez. La casa permanecería en silencio mientras Jimmy fingía dormir y su padre fingía no enfermar de nostalgia. En el pueblo se decía que su madre había tenido un trágico accidente al resbalar en unas piedras mojadas de un acantilado. Llevaba su traje de nupcias, tan blanco que se confundió con la espuma del mar. Jimmy sabía que su madre fingía estar bien, que la seriedad de su padre alimentaba la tristeza enraizada, plantada ahí desde que su hermano Salvatore había nacido. Echaba mucho de menos a su madre. Recuerda como la misma mañana del accidente, cogió a su hermano pequeño en brazos y le susurró “Serás grande y breve”, mientras que a Jimmy solo le dedicó una breve sonrisa. 

La familia Giuliano se estaba quedando totalmente en silencio. Su padre no tenía fuerzas para mantener ningún tipo de trabajo, lo que obligó a Jimmy a trabajar pese a su corta edad. Cargaba fardos en el muelle, ayudaba en los barcos faeneros, limpiaba canalones… no podía permitir que a su hermano le faltara de nada. Pese a su esfuerzo, las deudas empezaron a acumularse y los deudores a tener hambre. Su padre habló con gente poco conveniente que hipotecaron el futuro de toda su familia y así, bajo la clámide nocturna…los lobos asaltaron su casa. Se llevaron a su hermano Salvatore, le partieron algunos huesos y la crisma a su padre y a Jimmy lo enfermaron de miedo. Partieron en barco al día siguiente, su padre con la cara amoratada y Jimmy destrozado por la pérdida de su pequeño hermano. Los deudores no esperaban un movimiento tan cobarde del señor Giuliano, solo querían presionarle, pero solo consiguieron una boca más que alimentar. Salvatore Giuliano vivió, fue grande y fue breve.

Jimmy aún recuerda el viaje en barco con su padre. Mientras Sicilia se iba haciendo sutil en el horizonte su padre le apretó el hombro y le dijo “Una vaca no da leche siempre, Jimmy, asegúrate de no seguir exprimiéndola cuando ya no te va a dar nada”. Jimmy lo odió desde ese día pues, mientras decía esas palabras, sonreía. Su padre se había deshecho de una carga inmensa de recuerdos, personas, palabras y compromisos. No mostraba una pizca de tristeza. 

El viaje acabó y llegaron a las costas del Nuevo Mundo los recibió de manera agria. Como Caronte, los controladores los esperaban con escepticismo y con la mano extendida para recibir las dos monedas pertinentes. Su padre mintió con sus nombres, por seguridad, ahora serían la familia Falco. Jimmy Falco desembarcó en una tierra que ya se presentaba hostil aunque a su padre no se le borraba la estúpida sonrisa de la cara. No tardó en contactar con un antiguo conocido, el señor Salina. Este les proporcionó la documentación que necesitaban para dar veracidad de su nuevo apellido y un trabajo para ganarse el sustento. Jimmy comenzó a trabajar en uno de los casinos del señor Salina, limpiado suelos y lo que hiciera falta; y su padre hacía e iba donde el jefe necesitara. Un hombre roto en las manos de un tipo frío. 

Jimmy creció en solitario, rodeado de las mugrientas paredes de su minúsculo apartamento y con la ausencia de un padre cada vez más averiado. El señor Salina hablaba maravillas del trabajo de su padre: era un gran negociador y era capaz de convencer a cualquiera de cualquier cosa. Su padre se especializó en reventar globos oculares con los pulgares, cosa que es capaz de convencer a cualquiera, pero la gente siempre cedía al escucharlo reírse mientras lo hacía. Disfrutaba proporcionando un dolor que él mismo merecía. Cuando su padre llegaba a casa siempre procuraba hacerlo borracho, para no darse cuenta de las patadas que le daba a Jimmy, no escuchar como alguna costilla cedía o como su hijo gritaba que parara mientras escupía sangre. 

Fueron años de estoicismo. Jimmy consiguió ascender en su trabajo en el casino hasta crupier, el Señor Salina también ascendió a su padre a su mano derecha. Nadie se atrevía a mirar al señor Salina directamente sin pedir permiso a su matón. Jimmy hacía tiempo que se había ido de casa, pero su padre lo visitaba con cualquier pretexto y se quedaba unos días. Atrancaba la puerta cada noche, con una silla o con lo que fuera, mientras su padre roncaba en el sofá. 

Es complicado vivir atemorizado tantos años sin reacción ninguna. Es complicado mantenerse entero cuando todo lo que te rodea se desmembra y desmorona a cada paso. Jimmy arrastró todo esto durante tanto tiempo que solo le quedó reaccionar, como un animal al que acorralan. Una de esas noches de visitas impuestas, su padre tocó a la puerta…suavemente. Jimmy abrió sin rechistar, tenso, tirante. Su padre le entregó una carta que había llegado desde Sicilia, su hermano Salvatore les había encontrado. Si los cálculos de Jimmy eran correctos, su hermano ya contaría con casi trece años, su pequeño hermano…llevaba más de diez años sin saber nada el uno del otro. Su padre sonreía mientras Jimmy leía la carta…una vez se la devolvió, partió la carta en pedazos y la dejó caer en el suelo. Lo siguiente que recuerda Jimmy es a sí mismo estampando la cara de ese viejo amargado repetidas veces contra el suelo. Lo dejó tirado en un callejón y el señor Salina le dio el pésame al día siguiente, le dijo que encontraría a los culpables y que le pidiera cuanto quisiera. Su padre había hecho un último acto de bondad: morir y dejar de moverse. 


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21 nov. 2016

La Llegada - Opiniones poco fundadas (XXV)

LA LLEGADA - PUEDE CONTENER SPOILERS

En realidad no, esta vez no va a contener ningún spoiler, ni siquiera voy a hablar mucho sobre la película en sí. ¿Por qué? pues porque no hace falta, hay películas que es mejor recomendarlas sin más, sin necesidad siquiera de ver el tráiler. De hecho, creo que si alguien quiere ir a verla debería tratar de olvidar cualquier información previa que haya recibido. Olvidar que es una peli de Denis Villeneuve y que hizo cosas muy buenas antes, olvidar que la protagonizan Amy Adams, Jeremy Renner y que anda por ahí Forest Whitaker que ganó un Oscar por hacer de Idi Amin. 

Nada, olvídense de todo, pongan la mente en blanco. Olviden incluso que el guión de es de Eric Heisserer, responsable del remake de La Cosa, de Nunca apagues la luz o de Destino Final 5. Todo eso no va a valer de nada. 

Desde que el cine empezó a hacer películas de ficción, los viajes espaciales y la visita de extraterrestres han sido temas recurrentes y se han enfocado desde ópticas muy diferentes. Hubo películas de alienígenas hostiles y conquistadores, las hubo de extraterrestres bondadosos que venían a ayudar, las hubo de meros espectadores de las desgracias humanas o de seres incomprendidos e incomprensibles que sólo habían caído en la Tierra por casualidad. 

Y es que desde hace mucho tiempo sabemos que el universo es inmenso. La idea de que la raza humana no sea la única viviendo en él siempre ha sido motivo de debate científico y una maravillosa fuente de inspiración para creadores de todas las disciplinas. 

Pero al margen de todo el interés que esto suscita, -sabiendo que todo ello está presente en La Llegada-, si es mucho más buena de lo que podía parecer, es porque hasta el hecho extraterrestre en sí, queda en un segundo plano, porque esta es una película sobre la vida y la muerte, sobre cómo articulamos el lenguaje para decir aquello que queremos contar, sobre como aprovechamos el tiempo que nos ha tocado vivir y sobre qué decisiones tomamos incluso sabiendo las consecuencias que tendrán nuestros actos. 

Esta es una película para pensar, para reflexionar mucho, de ritmo externo lento, pero trepidante en el ritmo interno. No tengo ni idea de si esta película será un gran éxito de taquilla. No pienso leer ni una sola crítica sobre ella. No me importa lo que opine el gran público o si se va a llevar un montón de premios. La Llegada es una película inmensa, capaz de darle la vuelta a tu cabeza de manera suave, sin sobresaltos, conectando desde el primer momento y tratando al espectador de igual a igual, sin necesidad de fuegos de artificio. 

Resumiendo: La Llegada enfoca el tema alienígena desde un punto de vista muy diferente a cualquier enfoque anterior y provoca algo muy difícil de conseguir en este género, la implicación del espectador llevándolo a un terreno emocional complejo y fascinante. 

Mi recomendación es: mira a ver si hay entradas para esta tarde, es mejor que no esperes a mañana. 


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9 nov. 2016

Sangre en el suelo (IV) - La Travesía

En estos momentos, cuando faltan 26 días para el final de la campaña, hemos conseguido llegar al 42 por ciento del total que necesitamos para sacar adelante Sangre en el suelo

Hoy toca compartir más material extra. En este caso se trata de un nuevo relato que se incluirá en el librito de material extra: San Francisco Stories. En cada uno de ellos se contará algo sobre cada uno de los personajes involucrados en la muerte de Jack Shermann, pero no precisamente vinculado al crimen en sí. 

Esta vez es el turno para un relato sobre Nadia Kinski, la novia de Jack en el momento de su muerte. Está escrito por Javier Arca, un escritor y un buen amigo con el que tuve la suerte de compartir páginas y más cosas en la revista Xogo Descuberto. 

La ilustración es de Hugo Llera y el diseño original de Nadia y su parte en el libro es de Pablo Ballesteros.



LA TRAVESÍA

Javier Arca

Ya no era una niña cuando el barco se alejaba de la tierra que la vio nacer. La misma que había acogido a sus abuelos cuando tuvieron que abandonar las frías tierras del norte.

Alemania llevaba años cabizbaja, malherida y contenida pero un tipo había hecho despertar el orgullo patrio. Los vio desfilar un par de veces. En aquel entonces, pensó que aquello era, quizás, lo que su país necesitaba. Ahora, que las lágrimas caían sobre sus piernas encogidas, ahora que tiritaba de frío y respiraba soledad, comprendía que estaba muy equivocada.

Salió de su ensueño apenas unos meses después de verlos desfilar por segunda vez. Era un joven apuesto, con un delicioso acento del sur, alto, rubio, ojos claros. Ella quería estar con él, para él solamente era una excusa más para sacar afuera la bestia que alimentaba el nuevo orden.

-Eres judía ¿verdad?

Cuando escuchó aquello comprendió porqué él trataba de mantener su relación en secreto. Porqué solamente la visitaba a horas tardías, sin uniforme.

Aquel día iba a ser especial. Él había preparado una cena romántica en un restaurante del lugar. Ella había prometido, a su hermano, regresar pronto a casa. Este, se mostró cómplice ante la insistencia de su hermana. Hacía muchos años que ejercía las labores de padre y madre desde que habían quedado huérfanos y consideró que ya era hora de permitir que, su hermana, se hiciese a sí misma.

No vuelvas tarde. Las cosas andan revueltas ahí fuera

Nunca llegaron al restaurante.

Una casa abandonada fue donde aquel joven apuesto y tres cómplices acabaron con su amor, su inocencia y su dignidad.

Mientras el barco la mecía se quedó dormida y la carta que mantenía entre sus manos, fue a parar al suelo de madera. Pronto, aquel pobre papel se humedeció en aquella oscura estancia, ante la ausencia del calor de las manos de la emigrante.

Un vecino, cuando ella intentaba salir a la calle por un agujero en la pared de aquella casa abandonada, fue quien la vio primero. La cubrió con su propia chaqueta y fue a avisar a su hermano, aunque no porque la hubiese reconocido sino por la cercanía de las casas. Cuando ambos hombres se dieron cuenta de quién era y lo que había pasado se quedaron en silencio. El vecino se retiró, no quería problemas.

-Que Dios os proteja.

Ella estaba dormida mientras él seguía limpiando las heridas. Le cantaba una de esas canciones de la infancia que tanto le gustaban. Mientras en su cabeza los planes de venganza eran, a medida que pasaba el tiempo, más sofisticados. Decidió quedarse aquella noche con ella, curándole las heridas y calmándole las pesadillas como cuando era niña.

A la mañana se despertó y su hermano estaba preparando una maleta.

-Te embarcarás en el primer barco que salga a América

Dinero, ropa y una dirección en algún lugar de Estados Unidos llenaba aquella maleta. El vecino benefactor la acompañaría hasta el puerto. Ella asentía todavía confusa asimilando la información y con muchas ganas de gritar y abrazarse a su hermano para que no la obligase a marcharse. Pero lo conocía, no había marcha atrás. Aquella era la última vez que vería a su hermano. 

Se había quedado profundamente dormida. Había leído aquel papel decenas de veces. Era un papel viejo. Se lo había colado su hermano en su chaqueta. Era la carta que contaba la verdad sobre la muerte de sus padres. Resultó que su pasado se tornaba mucho más oscuro. 

En mitad de la oscuridad, como un ladrón, su mente empezó a proyectar una película. Los ojos azules de su madre sonriente, la sombra de su padre viendo por la ventana, ella y su hermano escondidos tras una falsa pared, viajes nocturnos. La pesadilla empeoraba. Quiso estrechar a su hermano entre sus brazos y cuando lo consiguió sintió su abrazo. Era cada vez más fuerte tanto, que empezaba a sentir como le costaba llenar sus pulmones de aire. Ya no era un abrazo, ya no era su hermano.

-¡Quédate quieta joder!

Abrió los ojos y no estaba amordazada en aquella casa en ruinas, no la agarraban entre tres, no la insultaba el que otrora le parecía el amor hecho persona. Un hombre mugriento estaba apretando su cuello con una mano mientras revolvía su maleta en aquella bodega. Agarró con sus dos manos la que le estaba quitando la vida por momentos. Sus ojos se movían rápidos buscando una manera de sobrevivir. El hombre había dado con el dinero y se lo guardó en el bolsillo interior de su chaqueta, aquel gesto descubrió un puñal, la carta estaba en el suelo y estaba siendo pisada por uno de los zapatos del ladrón. Una sonrisa perversa emergió tras una espesa barba.

-¿Qué haces tan solita aquí? Te podrían pasar cosas feas.

La mano que antes revolvía y robaba ahora acariciaba el cuello de su víctima y comenzaba a bajar hacia sus pechos. Estrujó con fuerza uno de ellos. A punto de desmayarse para después morir Nadia extendió su mano izquierda y temblando la acercó a la cara de aquel hombre. 

Al principio se extrañó de la actitud de la joven, pero comprendió cual era el sentido de ese gesto. Ella quería sobrevivir y no sufrir con aquello. Se sentía muy seguro y decidió aceptarlo. Ella no podría con él y en aquel lugar nadie querría problemas. El viaje era muy largo hasta Norteamérica.

Las primeras penetraciones fueron dolorosas, todavía se estaba recuperando de la otra vez en la que un hombre se creyó en derecho de usarla como un trapo. A cada embestida de aquella bestia, ella se abstraía cada vez más.

Recordaba a su hermano.

Recordaba a sus padres.

Recordaba el amor que había sentido por Claudius

Recordaba el puñal en el cinto del ser mugriento que la poseía… Una voz venía de lejos…

-¡Me voy a correr, puta!

Fue todo muy rápido. Se retorció lo suficiente, en cuanto notó el pene de aquel hombre a punto de explotar en su interior, agarró el puñal y en un gesto veloz y certero se lo incrustó en el cuello.
El semen salía al mismo tiempo que la sangre. Los ojos de aquel hombre eran de sorpresa y darían paso al miedo ante la certeza de su muerte. Él la golpeó en un último intento de supervivencia. Cayó finalmente sobre ella. 

Aquel tipo había muerto, al mismo tiempo todo el pasado de ella parecía irse con el aliento de aquel pobre diablo. A partir de aquel día ya no importaba ni su nombre, ni su origen. La chica que había sido se había convertido en una mujer; una mujer capaz de matar…

-Más fuerte.


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